EE UU termina sus operaciones de combate en Irak lejos de haber cumplido su misión

  • Obama cumple parte de su promesa electoral de terminar la guerra.
  • Irak continúa teniendo graves problemas políticos, económicos y de seguridad siete años después de la ocupación.
  • 50.000 soldados de EE UU se quedan en el país.
El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden mientras saluda al general Raymond Odierno, comandante general de las fuerzas iraquí-estadounidenses y al embajador en Bagdad, James Jeffrey, a su llegada a Bagdad.
El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden mientras saluda al general Raymond Odierno, comandante general de las fuerzas iraquí-estadounidenses y al embajador en Bagdad, James Jeffrey, a su llegada a Bagdad.
Sargento Roger M. Dey / EFE

Se acabaron las misiones de combate para las tropas estadounidenses en Irak desde este jueves. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, cumple el primer plazo de su promesa electoral de terminar con la impopular guerra en el país asiático y esta noche dará por concluida esta fase de la ocupación militar y describirá la siguiente etapa.

Obama ya ha hecho sus deberes -las últimas tropas de combate abandonaron Irak hace semanas-, pero en su discurso no habrá triunfalismos y sí honrará al más de millón y medio de estadounidenses que han dado servicio en dicho país, como hará antes del discurso en su visita a Fort Bliss (Texas). También antes el discurso llamará por teléfono a su predecesor, George W. Bush.

Lejos queda el "misión cumplida" con el que se fotografió el propio Bush en 2003 -y del que se arrepintió al dejar la Casa Blanca- y no es para menos: la inestabilidad y la violencia sigue siendo la norma en Irak siete años después de la invasión y han fallecido más de 4.400 militares estadounidenses y decenas de miles de iraquíes.

Los expertos señalan que, de todas maneras, la guerra en Irak no ha terminado ni se ha ganado: el país afronta aún un calvario por la violencia de grupos insurgentes, luchas sectarias, divisiones étnicas, y la falta de un gobierno nacional, cinco meses después de los comicios -los partidos han sido incapaces de formar una coalición capaz de gobernar-.

Pese a su enorme potencial para generar riqueza por la exportación de petróleo, Irak tiene también graves problemas económicos y presupuestarios.

El Gobierno de Obama afronta fuertes críticas no sólo por el precario clima de seguridad en Irak, sino también por el creciente escepticismo sobre el rumbo de la guerra en Afganistán, iniciada en octubre de 2001.

De hecho, se prevé que Obama aproveche el discurso para dirigir nuevamente la atención a la guerra en Afganistán, país que dio refugio a los terroristas de Al Qaeda responsables de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense.

Biden tranquiliza Irak

Por su parte, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, llegó este martes a Irak para reunirse con dirigentes iraquíes y asistir a la ceremonia de la retirada de las tropas de combate de EEUU, que ocurre en medio del temor a un repunte de la violencia. Además, participará el 1 de septiembre en el acto en el que el Ejercito estadounidense traspasará el mando a las fuerzas iraquíes.

La retirada estadounidense es seguida con interés por el pueblo iraquí, que teme un aumento de la violencia debido a la falta de preparación del Ejército, algo que reconoció el pasado día 11 el jefe del Estado Mayor iraquí, general Babakar Zibari. Además, Al Maliki advirtió hace dos días de que la red terrorista Al Qaeda y los seguidores del ex partido gobernante Baaz, del difunto dictador Sadam Husein, tienen planes de lanzar nuevos ataques.

EEUU dará por terminadas oficialmente las misiones de combate, aunque ya ha reducido el número de soldados desplegados a menos de 50.000. Los militares que quedan se dedicarán a labores de adiestramiento y formación hasta diciembre de 2011, fecha en la que EEUU abandonará completamente Irak según el compromiso suscrito entre los dos países.

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