David Cameron
David Cameron en una imagen de archivo. ARCHIVO

En sus primeros cien días de gobierno, la coalición que preside David Cameron ha impuesto al Reino Unido una dieta radical de austeridad económica, con la suerte para el primer ministro de que, al menos de momento, los ciudadanos parecen aceptarla. The Economist lo califica como el Gobierno "más osado" de Occidente por el carácter "brutal" de sus recetas

El semanario The Economist no oculta su satisfacción con la valentía demostrada por Cameron y su equipo al coger al toro por los cuernos y califica en su último número a la coalición conservadora-liberaldemócrata como el Gobierno "más osado" de Occidente por el carácter "brutal" de sus recetas y pronostica que otros países, y no sólo las "tambaleantes Grecia y España, seguirán con seguridad el mismo camino".

Según una encuesta que publica este miércoles el diario The Guardian, un 44% de los ciudadanos aprueban la gestión de la coalición de Cameron y Nick Clegg frente a un 37% que la critica.

El líder tory parece haber convencido a sus compatriotas de la imperiosa necesidad de recortar drásticamente los gastos del Estado hipertrofiado, excesivamente centralizado y dirigista. Su ministro de Finanzas, George Osborne, no sólo ha querido subir el IVA, sino que ha decidido aplicar sin contemplaciones la tijera a prácticamente todos los departamentos del Gobierno con la única excepción de la Sanidad.

Sus defensores apuntan que el Gobierno de Cameron no actúa sólo por motivos ideológicos, aunque algo hay también de eso. El factor que puede haber pesado más es la necesidad, según los tories, de reducir un déficit totalmente desproporcionado, equivalente al 11% del PIB. Cameron pretende en efecto rebajarlo a un 2,1% del PIB para 2014/15, lo que representa el mayor recorte fiscal acometido por un país del G-7.

Responsabilidad de la sociedad

La segunda parte del programa de reformas de David Cameron consiste en "apoderar" a la sociedad para que se responsabilice de modo creciente de muchos servicios públicos, entre ellos la educación, profundizando en la vía abierta por el ex primer ministro laborista Tony Blair. Se anima a empresas, grupos de padres, fundaciones y universidades a crear y administrar sus propias escuelas

Así se anima a empresas, grupos de padres, fundaciones benéficas y universidades a crear y administrar sus propias escuelas, que seguirán estando financiadas con dinero público, pero tendrán independencia a la hora de establecer currículos, vacaciones y salarios del personal docente o administrativo.

Al mismo tiempo se pretende que los médicos de cabecera, agrupados en consorcios, sustituyan a los entes públicos del sector sanitario y sean quienes administren sus propios presupuestos, al tiempo que se les ofrecerán incentivos para que eviten innecesarias y costosas hospitalizaciones de sus pacientes, algo que muchos médicos no se sentirán, sin embargo, en condiciones de hacer.

Mientras tanto, según se queja este miércoles el diario Daily Mail, las clases medias pueden perder muchos beneficios universales como los viajes gratuitos en transporte público, las pruebas oculares también gratuitas a partir de los 60 años o ciertas reducciones fiscales por combustible para la calefacción en invierno.