El Boletín Oficial de Cantabria (BOC) publica hoy la resolución de la Dirección General de Ganadería de la comunidad autónoma por la que se declara a José Angel B.A. autor de una infracción de la Ley de Protección de los Animales, con el agravante de haber persistido en su actitud pese a las reiteradas denuncias que recibió por parte del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil.

La Guardia Civil le denunció por primera vez el 19 de julio de 2002, cuando comprobó que tenía 19 asnos "mal alimentados y en malas condiciones sanitarias". Al mes siguiente, los inspectores de la Dirección General de Ganadería comprobaron que, si bien los animales no estaban del todo desnutridos, si estaban flacos y no tenían alimentos.

Tras la primera denuncia, los animales siguieron sin estar alimentados. A veces no tenían ni agua para beber
Esa primera intervención del Seprona y de Ganadería no sirvió para que mejorara el estado de los animales, que siguieron amarrados en fincas sin hierba que pastar, a veces también sin agua para beber, sin un cobertizo donde protegerse, expuestos al peligro de ser atropellados por algún coche y en un estado de "total abandono", según relatan las reiteradas denuncias que se reseñan en la resolución por la que se impone la multa.

De hecho, esas denuncias constatan que el estado de los animales fue empeorando: tres murieron en octubre de 2003, otro fue encontrado el 25 de noviembre de 2003 "en estado agonizante" en la marisma del Dueso, tres más aparecieron enfermos el 18 de diciembre de 2003 en una finca sin agua ni pasto y uno fue encontrado muerto el 1 de marzo en el municipio de Argoños, vecino de Santoña.

Esa situación llevó a que la Dirección de Ganadería acordara el 23 de marzo de 2004 confiscar a José Angel B.A. sus animales.

Multa de 3.005 euros

El Gobierno cántabro sanciona al denunciado por infringir la ley que prohíbe "maltratar o agredir físicamente a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les suponga sufrimientos o daños injustificados, así como no facilitarles alimentación", ya que considera probado que no los alimentaba, lo que "pudiera haber influido en la muerte de al menos cuatro de ellos".

Esa infracción está castigada en la legislación autonómica con multas de 601 a 15.025 euros. Ganadería impone a José Ángel B.A. una sanción de 3.005 euros por la "gravedad" de su conducta y por considerar que existió "intencionalidad o reiteración".

El sancionado puede recurrir esta multa ante el Consejo de Gobierno de Cantabria, en la vía administrativa, y, si éste la confirmase, ante los tribunales de lo contencioso-administrativo.