Templos del foro en las ruinas romanas de Sbeitla.
Templos del foro en las ruinas romanas de Sbeitla. ARCHIVO

La República Tunecina, conocida como Túnez, es el país más pequeño del Magreb y en torno al 40% de su territorio forma parte del desierto del Sáhara, con lo cual resulta evidente que una ruta por el desierto se hace indispensable si se viaja a este país.

Un camello descansa en medio del desierto.Lo más recomendable es realizar una ruta guiada para sorprenderse con las dunas y la inmensidad del Sáhara. Pueden decidirse el número de días de la ruta. Acostumbra a hacerse a camello y se vive por unos días como un bereber, durmiendo en tiendas de campaña, recorriendo rutas con oasis... Un recuerdo imborrable que remueve el interior del cuerpo y que te redescubre la actitud de reflexión y un viaje que se hace sin duda ameno y divertido.

Cuenta también con más de 1.000 kilómetros de costa que maravillarán al viajero. Te recomendamos el Hammamet, el Saint Tropez de Túnez, situado en la fértil península de Cabo Bon, a unos 60 kilómetros al sur de Túnez. Si te cansas de disfrutar de la playa, aprovecha a pasear por los mercados de cerámica o a visitar la mediana, situada en la parte antigua de la ciudad y cuyos muros se remontan al 1.500.

Si prefieres el deporte puedes optar por la práctica del golf, pero lo que sí es imprescindible es descubrir su mundo marino. La práctica de buceo está cada vez más extendida. Quien lo prueba, repite, no solo por su belleza, sino por la cantidad de lugares por descubrir, la calidad de sus aguas o la gran extensión de sus costas.

La historia rezuma en Túnez

El viajero disfrutará de la arquitectura conociendo ciudades como Cartago, Túnez (la capital), o Kairouan, la ciudad sagrada. Ir siete veces a Kairouan equivale a una visita a la Meca para todo musulmán.

Ruinas de un anfiteatro romano en Túnez.La historia rezuma en Túnez, que originalmente fue la cuna de los cartagineses antes de ser destruida por los romanos en las guerras púnicas. Destaca el legado romano, monumentos cuyo estado de conservación tiene motivos para ser envidiado por la propia Italia. Recomendamos las ruinas de Sbeitla, aunque las hay a discreción.

No puedes irte sin visitar un hammam, estos baños turcos te ayudarán a relajarte y a descansar después de unos días de hacer turismo. Pero recuerda llevar champú, toalla y si quieres chanclas y algún objeto para recoger agua (un pequeño cubo de playa, una lata vacía de conserva o un bote de plástico).

Una gastronomía rica y variada

Conocer un país hace necesario descubrir su gastronomía y la de Túnez es rica y variada. Hacen un gran uso de las especias y tiene el sello de la cocina mediterránea: aceite de oliva, verduras y pescado. Cuentan también con vinos y licores de elaboración propia en los que el dátil, en muchos casos, juega un interesante papel. El té con menta o piñones y el brik, un plato hecho con pasa brisa y huevo.

Recuerda que la moneda legal de Túnez es el dinar tunecino, sin embargo, las tarjetas bancarias, e incluso determinados cheques de viaje, son normalmente aceptados en casi todos los establecimientos. Te recomendamos que lleves euros y los cambies en las casas de cambios (donde las comisiones suelen ser menores) o bien saques el dinero directamente de los cajeros con tu tarjeta (es la opción más económica).

Lleva siempre dinero suelto, aparte de billetes, para el regateo (conseguirás precios más bajos) y las propinas, las cuales no son obligatorias pero se suelen dejar. Y nuestro último consejo, recuerda beber agua embotellada, no vaya a ser que el viaje se te estropee por un dolor de tripa.