Aún se fuma en 9 de cada 10 bares coruñeses de menos de 100 m2

Algunos propietarios dicen verse forzados a cerrar si restringen la entrada a los fumadores. Hay más de 2.000 locales donde no se prohíbe. Todn un cartel en el exterior
El humo sigue presente en el ambiente de los bares de la ciudad.
El humo sigue presente en el ambiente de los bares de la ciudad.
Moncho Fuentes
Quienes hayan bajado al bar a echar un pitillo habrán encontrado pocas diferencias con la entrada en vigor de la ley antitabaco. Los bares coruñeses con cien o menos metros cuadrados de superficie siguen permitiendo fumar. De los 2.262 que hay de estas dimensiones, «el 90% va a quedarse como está, porque es más cómodo y práctico», dice el presidente de la Asociación de Hostelería, Eliseo Calviño.  

En el café El Universal han colgado el cartel de fumadores. «Vienen grupos de gente y siempre hay alguno que fuma, no vas a dividirlos», dice Fran, su responsable. Y si restringiesen el acceso a los fumadores «tendríamos que cerrar», se queja Pilar, de la cafetería Bonaire: «El 80% de nuestros clientes fuman».

La cervecería Internacional, que también sirve comidas,  permite fumar. «Vienen clientes desde hace muchos años, y la mayoría fuma», dicen allí.

La excepción para los hosteleros reside en «ofrecer un servicio para una clientela especial y sale rentable», apunta Eliseo Calviño. Es el caso de cafeterías como La Cama o La Manta, especializadas en espacios sin humo o smoke free.

Permitan fumar o no, todos los establecimientos de la ciudad deben colgar el cartel informativo en la entrada. Cuatrocientos ya lo han recogido en la Asociación de Hostelería, aunque de momento son provisionales. Muchos han confeccionado su propio cartel haciendo gala de mucha creatividad y humor.

Los oficiales deben estar homologados por el Ministerio de Sanidad, que los tiene en su página web (wwww.msc.es). Los modelos, tanto para locales de fumadores como para los que no, están en castellano y en gallego.

«Protestan si no hay cenicero»

Erradicar el consumo de tabaco en los bares y cafeterías no va a ser una medida tan fácil de llevar a cabo. «Es tan común que protestan si no hay cenicero en la mesa», dicen en El Universal. Y es que su clientela durante la mañana acude, sobre todo, a hacer un descanso en el trabajo para «echar un pitillo y leer el periódico», reconoce Iván, su propietario. Sus clientes, además, le han pedido expresamente que se pueda fumar.

Tranquilidad: Tres días antes de la publicación de la ley en el BOE (del 29 de diciembre), los hosteleros de A Coruña llamaban a la tranquilidad y tildaban al Gobierno de «miserable».

Tolerancia: En una reunión mantenida el pasado día 29 entre el sector y la Xunta se pedía tolerancia a la sociedad hasta que se puedan adaptar a las medidas.

Incertidumbre: La Xunta no sabe a qué departamentos correspondería desarrollar la ley y su correspondiente proceso sancionador, cuando son competencia de las comunidades autónomas.

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