Se alzan en el horizonte de los paisajes de la Comunidad como uno de los restos más reconocibles e identificativos de Castilla y León. Son alrededor de 300 los castillos y fortalezas, símbolos del poder de otra época, diseminados por la región a la que dan nombre, en un territorio que se acorazó siglos atrás con estos gigantes defensivos se abre hoy al mundo para que todos puedan admirar el valor histórico, artístico y arquitectónico que contienen.

Algunos de los muchos castillos que jalonan la geografía castellanoleonesa son el de Arenas de San Pedro y Arévalo (Ávila); Frías y Olmillos de Sasamón (Burgos); el de los Templarios de Ponferrada o el de Villapadierna (León); Ampudia y Aguilar, (Palencia); Ciudad Rodrigo o Alba de Tormes (Salamanca); el Alcázar o el de Coca (Segovia); el de Caracena y el de Berlanga (Soria); el de la Mota de Medina del Campo o el de Peñafiel (Valladolid), y Puebla de Sanabria o Villalonso, (Zamora).

Surgen como torres defensivas a partir del siglo VIII y su construcción se prolonga hasta el siglo XV, fecha en que los castillos comienzan a perder su función estratégica original de vigilancia, protección y defensa frente al acecho del enemigo, para convertirse primero en residencias de la nobleza y las clases pudientes y más tarde en elementos típicos del paisaje castellano. Castilla y León es la segunda Región de todo el país en número de castillos y ocupa el primer puesto en cuanto a categoría de estos monumentos, ya que 16 de ellos están considerados de gran importancia por su antigüedad.

Varias fortalezas se han convertido en museos de diversa índole con el fin de renovar su función y sobreponerse al paso de los siglos, como es el caso del Castillo de Peñafiel (Valladolid), que en la actualidad es sede del Museo provincial del Vino (MV), o el de Pedraza de la Sierra (Segovia), que fue residencia del pintor Ignacio Zuloaga y hoy día alberga un museo dedicado a su obra.

Un barco sobre la meseta

En el caso del primero, tanto el propio castillo, que se asemeja a un barco que navega sobre la meseta castellana, como el MV, abrirán de 11.00 a 14.30 horas y de 16.30 a 20.30 horas todos los días, con excepción de los lunes, mientras que el museo de Zuloaga abre todo el año en horario de mañana y tarde todos los días salvo los lunes y martes.

El Castillo de Coca (Segovia) data del año 1453 y es propiedad de la Casa Ducal de Alba, que cedió su uso a la Junta de Castilla y León. Se encuentra prácticamente completo y restaurado, y actualmente se utiliza como Escuela de Formación de Capataces Forestales y Agrícolas, ya que está emplazado en plena Tierra de Pinares.

La entrada cuesta 2,50 euros en el caso del billete general, y 1,80 en la tarifa de grupos, y el horario de apertura va de 10.30 a 13 horas y de 16.30 a 19.00 de lunes a viernes, y de 11.00 a 13.00 y de 16.00 a 19.00 los sábados, domingos y festivos, aunque cabe recordar que el Castillo cierra los primeros martes de cada mes.

El Alcázar de Segovia, que vio partir a Isabel La Católica en 1474 para ser proclamada Reina de Castilla, abre sus puertas en verano todos los días de 10 a 19 horas, mientras el Castillo de la Mota de Medina del Campo (Valladolid) se puede visitar, aunque sólo la planta baja, de lunes a sábado desde las 11.00 a las 14:00 horas y de las 16.00 a las 19.00, mientras que los domingos y festivos el horario de visitas es reducido, de 11.00 a 14.00 horas.

El castillo de Ampudia (Palencia), que alberga la colección de arte de la familia Fontaneda, recibe a sus visitantes este verano los sábados en turnos que comienzan a las 11.30, 12.30. 13.30, 17.00, 18.00 y 19.00 horas, mientras que el domingo hace lo propio a las 12.00 y a las 13.00. La tarifa general para entrar al Castillo cuesta 3,50 euros y la de grupos 3.

En Arenas de San Pedro (Ávila) se encuentra el castillo de La Triste Condesa, también conocido como el de Don Álvaro de Luna. Con aspecto más de palacio que de fortaleza, se debe concertar una cita con el Ayuntamiento para conocer su interior.

Por su parte el castillo de Frías (Burgos) se puede visitar de lunes a domingo y, aislado del pueblo mediante un foso excavado en la roca y que se eleva imponente en un cerro, representa un vestigio de la lucha contra los musulmanes en la Reconquista.

El de los Templarios de Ponferrada (León), una fortaleza militar que desprende un cierto grado de misterio, abre de martes a sábado en horario de mañana de 10.30 a 13.30 horas, y de tarde desde las 16 a las 19 horas y también los domingos por la mañana.

En Ciudad Rodrigo (Salamanca) el castillo, situado a 30 kilómetros de la frontera con Portugal, domina el fluir del río Águeda y defiende la entrada del puente. El acceso a su interior es libre, con la excepción de ciertas zonas, donde están restringidas las visitas.

La fortaleza de Caracena (Soria) se sitúa entre dos precipicios a unos 1150 metros de altura, cuenta con restos de un recinto defensivo de época medieval y el acceso para contemplarlo es libre.

Por último, en Zamora el castillo de Puebla de Sanabria, convertido en biblioteca municipal y centro de actividades culturales, abre en agosto de 11.00 a 14.00 horas y alberga el Centro de Interpretación de las Fortificaciones.

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