Cuentacuentos profesionales de Castilla y León, integrados en la Asociación Rompenubes, han repartido carteles por calles, hospitales, centros cívicos, guarderías y bares de la Comunidad para ofrecerse para trabajar a domicilio y salvar así el descenso en la demanda que se produce en época estival.

Durante el resto del año, apoyada por entidades de ahorro y especialmente por empresas privadas, la Asociación organiza jornadas de cuentacuentos por toda la Región, muchas de ellas de integración de personas con discapacidad, aunque su producto estrella es el Festival Internacional que se celebra en Valladolid y que este año alcanzará su quinta edición.

No obstante, durante los meses de verano, los integrantes de Rompenubes —entre los que figuran ilustradores, actores, músicos, cómicos, humoristas, magos y guionistas— ven mermada su actividad y este año han decidido "bajar su caché", adaptarse a tiempo y precio y venderse como "cuentacuentos a domicilio".

"Ahora apenas hay actividad para salir adelante así que, ya que vamos a cumpleaños, ¿por qué no ir a domicilios?", indica Iván Rebollo, alias 'Trasgu', como se le conoce en el mundillo, presidente y fundador de la agrupación.

A esta recesión estival, según explica, se une que la profesión se encuentra en muchos casos "denostada" porque culturalmente se considera como "pequeño formato" así como el que Rompenubes cada vez recibe menos ayudas por parte de administraciones e instituciones.

No obstante, Iván Rebollo considera que los cuentacuentos ayudan a forjar en valores a grandes y pequeños y educan a través de la voz y la interpretación. Además, asegura que se obtienen resultados "maravillosos" cuando los artistas se fusionan con personas discapacitadas, un público objetivo con el que Rompenubes mantiene una estrecha relación.

"Trabajamos para la integración, tenemos muchos amigos con discapacidad que cuando se fusionan con los artistas consiguen una bomba de creatividad", relata.

Tras anunciarse por calles y edificios, los miembros de la Asociación han recibido unas cuantas solicitudes para participar en cumpleaños e incluso para hacer de niñera mientras relatan cuentos a los niños. Aunque la demanda es escasa de momento, 'Trasgu' confía en que las intervenciones se conviertan en una "siembra" para establecer futuros contactos y poder ampliar demanda y conseguir también el respaldo institucional que necesitan.

Solicitud de apoyo

"Las ayudas son cada vez menos, tenemos un pequeño apoyo de una caja de ahorros y de empresas privadas, pero a nivel de administración está complicado", señala Rebollo, quien aseguró que la agrupación negocia con Urueña la posibilidad de que el Festival Internacional se celebre este año en esta localidad.

Precisamente, Rompenubes se centra ahora en la búsqueda de apoyo en su labor, que aparte de la recuperación de la tradición oral y escrita de cuentos y la creación de un archivo de documentos recuperados, pretende ayudar a la inclusión social de colectivos en riesgo. Una labor que, según la Asociación, "cada vez realiza con medios más precarios por motivos económicos y de carencia de espacio".

"Valladolid es una ciudad con mentalidad abierta que apuesta por la lectura, los cuentos y la cultura pero esa sólida y rica tradición oral y escrita está aún por rescatar, una situación que motivó a la Asociación a organizar anualmente tres eventos culturales de gran calado con temática de cuentos y diversos talleres para la integración social de personas en riesgo como son discapacitados, enfermos mentales y pacientes de hospitales entre otros", explica.

Aparte del Festival Internacional, la organización celebra cada año la jornada 'Cuenta y comparte', donde artistas y personas en riesgo de exclusión intercambian experiencias, y la denominada 'Fiesta del Compartimento', un acto de agradecimiento hacia las personas que han colaborado como ayudantes y voluntarios en los eventos culturales de Rompenubes.

Además, organiza sesiones de cuenterapia en hospitales y actividades con otras asociaciones, ONG y colegios de integración.

No obstante, la mayor dificultad con que se encuentra el colectivo es el apoyo económico y de infraestructuras para poder desarrollar con normalidad sus actividades, que hasta ahora, como indican sus integrantes, "se han llevado a cabo con grandes complicaciones".

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