Churchill también creía que juzgar a Hitler y a otros dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial sería una farsa y que en su lugar deberían ser tratados como delincuentes y ser ejecutados de inmediato.

Esta nueva visión histórica fue revelada en los registros de las reuniones de ministros durante la guerra recientemente desclasificados.

Las notas, oficialmente publicadas por los Archivos Nacionales tras un paréntesis de 60 años, fueron tomadas por el secretario del gabinete Norman Brook.

En las reuniones de ministros para decidir qué hacer con Hitler si éste era capturado, Churchill dijo en diciembre de 1942: 'Si Hitler cae en nuestras manos, sin duda le ejecutaremos', añadió.

'Este hombre es la encarnación del mal', añadió.

El líder británico sugirió incluso que el dictador podría ser ejecutado en una silla eléctrica de Estados Unidos, llegando a su fin como un gángster.

'Ejecutemos a los principales criminales como vulgares delincuentes', dijo Churchill, poniendo sus objeciones a un tribunal de guerra, que en su opinión sería un proceso de burla grotesco.