Un fotógrafo de bodas murió este martes de un tiro en la cabeza cuando estaba retratando a dos novios en la localidad italiana de Altofonte, cerca de Palermo. Había pedido a la pareja que posara con unas pistolas que habían conseguido prestadas, y una de ellas se disparó accidentalmente.

Fue el propio fotógrafo el que sugirió a los novios que posaran con armas; los padres de ella fueron a su casa por una pistola

El fotógrafo Calogero Scimea, de 45 años, estaba retratando a la novia, Valentina Anitra, de 22 años, y a su novio, Ignazio Licodia, de 25, en la casa de los padres de él, rodeados de sus parientes, según ha informado la policía italiana al diario británico Mail Online.

En un momento de la sesión, el fotógrafo sugirió que los novios podrían posar con armas; se lo preguntaron a los padres de la novia, y ellos fueron a casa a traer una pistola; otros asistentes trajeron rifles de caza. Ninguna de ellas contaba con los permisos pertinentes.

"Una de las armas se disparó accidentalmente, alcanzando al fotógrafo en la cabeza", explicó al diario el portavoz de la policía de Palermo, el coronel Teo Luzi, que no ha precisado quién de los presentes tenía en su poder el arma homicida. "La víctima estaba ahí haciendo un favor al fotógrafo que había sido contratado originalmente, que no pudo acudir por estar enfermo. La boda fue cancelada inmediatamente".

Las autoridades investigan los hechos y podrían acusar tanto a los padres del novio, pues la muerte ocurrió en su casa, como a los de la novia, dado que ellos son dueños de una de las armas implicadas. Pero primero tendrán que analizar los informes balísticos.