Las autoridades sanitarias españolas han autorizado este miércoles la comercialización de un nuevo medicamente para la esclerosis múltiple denominado Sativex, según un comunicado la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La salida al mercado de una nueva medicina no sería noticia si no fuera porque el principal componente de este fármaco es un derivado del cannabis.

Es una noticia muy positiva para los pacientes de esclerosis múltiple, ya que mejorará la calidad de vida de muchos de ellos Antes de su llegada a las farmacias de nuestro país, el Ministerio de Sanidad debe aprobar el precio y reembolso del fármaco creado por los laboratorios GW Pharmaceuticals y comercializado en la mayor parte de Europa, incluido España, por la empresa Almirall. La superación de estos trámites está prevista para el cuarto trimestre de 2010.

Sativex se distribuirá sólo bajo receta médica y está indicado para aquellos pacientes con cuadros de espasticidad (agarrotamiento muscular) moderados o graves. “Este aerosol no convertirá en un medicamento generalizado para todos los enfermos de esclerosis, sino que está destinado principalmente a aquellos que no han conseguido aliviar la espasticidad con otros fármacos”, asegura Pedro Carrascal, director ejecutivo de la Federación Española para la Lucha contra la Esclerosis Múltiple.

“Es una noticia muy positiva para los pacientes de esclerosis, ya que mejorará la calidad de vida de muchos de ellos”, continúa. “Es otra opción más para ayudar a estos pacientes, ya que se queda con los efectos más terapéuticos del cannabis y deja a un lado los nocivos”.

Es una enfermedad neurodegenerativa y crónica que afecta al sistema nervioso central La agencia reguladora del Reino Unido, la Medicines and Healthcare product Regulatory Agency (MHRA), entidad que ya aprobó Sativex el pasado mes de junio, ha aceptado actuar como miembro de referencia en este proceso de registro, que podría extenderse a países como Alemania e Italia.

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa y crónica que afecta al sistema nervioso central, cortando la comunicación con el cerebro y dificultando el envío de mensajes al resto del cuerpo. Se estima que hay más de dos millones y medio de enfermos en el mundo y al menos 50.000 en España.