Operación Afrodita
Así eran las habitaciones en las que Kas tenía hacinadas a las mujeres que trabajaban para él. POLICÍA NACIONAL

El grupo V de la Brigada Provincial de Extranjería de Madrid es experto en mafias chinas. Los investigadores diseccionaban en el mes de diciembre clasificados de contactos en busca de seductores reclamos que ocultasen organizaciones criminales cuando, en un momento de la inmersión periodística, las miradas se desviaron a un anuncio de tipografía elegante y atractivo silueteado que ofrecía creativos servicios con imponentes mujeres de origen chino. Ése sería el origen de la operación Afrodita. La investigación policial que culminó el pasado lunes 19 de julio con la desarticulación de la macrorred de prostitución dirigida por el proxeneta Kas Saleh y que se saldó con 105 personas detenidas.

Aunque explotadas, muchas ejercían de forma voluntaria

El despacho del grupo V está decorado con titulares y recortes de periódicos sobre la operación policial. La rueda de prensa fue el broche de oro a una investigación impecable. El inspector Miguel Ángel Gómez, uno de los responsables del operativo que culminó con la detención de el padrino de la prostitución y la 'liberación' de 350 mujeres, aprieta fuerte la mano y se disculpa por el cansancio. Una intervención nocturna lo mantuvo en activo durante la noche. Responde conciso y convincente. Y corrige términos inexactos: "La operación perjudicó a las prostitutas. Es incorrecto escribir que fueron liberadas porque, aunque explotadas, muchas ejercían de forma voluntaria".

Resulta imposible saber con exactitud los salarios de las chicas. Pero el Grupo V de la Brigada provincial calcula que las mujeres más apreciadas se embolsarían al mes alrededor de 16.000 euros –después de reportar el 50% de sus beneficios a la organización– y las prostitutas menos cotizadas obtendrían unos 6.000 euros mensuales.

Las prostitutas nacionales intentarán acoplarse a otra redSu futuro es incierto. La mayoría de las jóvenes inmigrantes han acudido a la Brigada de Extranjería para reclamar sus pasaportes y pertenencias con el objetivo de poder regresar a sus países. Las prostitutas nacionales intentarán acoplarse a otra red –ejercer la profesión de forma autónoma es complicado por el riesgo que implica y la inversión inicial– y las 34 inmigrantes irregulares continúan internadas en el Centro de Internamiento de Extranjeros a la espera de que se acojan a la posibilidad de obtener el permiso de residencia si denuncian a los proxenetas o, en su defecto, ser expulsadas.

La resaca de la operación ha dejado diez personas en prisión –Kas Saleh y sus 'directores' financieros– y otros 95 imputados a la espera de juicio. La decisión de realizar los registros a las diez de la mañana fue determinante para desarmar la organización al completo. Casi al completo. Los recepcionistas de hotel y taxistas que derivaban a 'turistas del sexo' a las propiedades de Kas Saleh y los cuatro gorilas que velaban por la seguridad de las prostitutas no han sido detenidos. Pero la operación continúa abierta...

Pinchazos sin sospechas

La investigación arrancó en el mes de diciembre. El equipo de investigación reunió pruebas de las actividades delictivas de la organización y, a finales de enero, obtuvieron permisos judiciales para pinchar hasta cincuenta teléfonos del entorno de Kas Saleh. El padrino no sospechaba de la Policía, así que detallaba vía teléfono las venturas y desventuras de la organización. Ésa fue la clave del éxito policial.