Elena Garrido y José Antonio Mariñosa se pasaron ayer todo el día regalando rosas. Hasta 956, casi 80 docenas, repartieron entre los sorprendidos y agradecidos trabajadores de la zona, que iban y venían todavía bajo la sombra oscura del Windsor incendiado. Elena y José Antonio son los propietarios de la floristería Mil Rosas, en la calle Orense, 3. Su gesto es una llamada de auxilio a la clientela. El siniestro les obligó a cerrar el domingo 13 y el lunes 14 de febrero, día de los enamorados. «Sólo esos días hemos perdido 12.000 euros», lamenta José Antonio. Ahora, una vez reabiertos, calculan que tienen un 30% menos de negocio. «La gente es muy agradable con nosotros. Seguro que levantamos el vuelo», confía Elena.