Seguridad: La Policía de Nueva York tiene 51.000 efectivos, 37.000 de ellos de uniforme. Su jefe, Raymond Kelly, puso como ejemplo de su capacidad la organización de la última convención republicana.

Transporte:  El Metro es el gran aval de la candidatura, pero para albergar los Juegos sería necesario ampliar varias líneas; unas obras que aún no están en ejecución.

Instalaciones:  La candidatura quiere el estadio olímpico en unos terrenos de Manhattan que pertenecen a la Autoridad Metropolitana de Transportes (MTA). Ésta los vendería por 100 millones de dólares al equipo de fútbol americano de los Jets, que construirían el estadio y lo cederían  para los Juegos. Sin embargo, la MTA ha recibido una oferta de 600 millones de una inmobiliaria. Además, los vecinos están en contra de que el estadio se haga en esa ubicación.

Respaldo: Al ya apuntado rechazo popular se suma el tibio respaldo institucional. El presidente de los EE UU, George Bush, dejó grabado en vídeo un mensaje de apoyo a la candidatura para emitirlo ante la comisión.