Podría ser el argumento de una película romántica y a muchos les recordará a un anuncio de televisión. Pero los protagonistas de esta historia son, hasta el día de hoy, totalmente anónimos. Se llaman Juanjo Capdevila y Meritxell González y, aunque vivían en el mismo barrio de Cornellà, sus vidas se fueron a cruzar en un vagón de metro hace cinco años.

Fue en Plaça de Sants, cuando al subirse al vagón junto con un amigo, Juanjo la vio: «Me la encontré de frente, y pensé que ésta era la mujer». Meritxell se dio cuenta de que la miraban.

La mujer de su vida

Juanjo, en trance, le dijo a su colega que esa era la mujer de su vida. Cuando los tres se bajaron en Sant Ildefons, Juanjo le comentó a su amigo que ya no la volvería a ver. Pero el destino quiso que sólo tuvieran que pasar unas horas

«Cuando le explicamos a la gente cómo nos conocimos alucinan, aunque ella confesó que se fijó antes en mi amigo»

Juanjo Capdevila

para que se volvieran a encontrar en los andenes. Un «hola, buenos días» de Meritxell fue la señal para que ambos empezaran a conocerse.


Desde ese día, las cosas han ido muy rápido. Hace 18 meses nació Iker, que tendrá casi cuatro años cuando vea a sus padres darse el sí quiero en septiembre del año que viene. Seguro que él también buscará a su amor en el metro.

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