La nueva sociedad tecnológica está poniendo en jaqu  tradiciones navideñas, como el envío de christmas por correo postal. Cada año, las bandejas de entrada de móviles y correos electrónicos roban más protagonismo a los viejos buzones metálicos.

Para esta campaña, Correos ha hecho una previsión de 520 millones de envíos, diez millones menos que el cálculo realizado para las navidades de 2004.

En contraste, sistemas de felicitación menos trabajosos y más efectistas, como las postales electrónicas multimedia que se envían a través del correo electrónico o el teléfono móvil, viven un verdadero auge. La Asociación de Empresas de Servicios a Móviles (Aesam) cifra en más de 500 millones los mensajes enviados en 2005.

Entre las 20.00 y las 24.00 horas del pasado día 24, Movistar gestionó más de 28 millones de estos mensajes cortos de texto (SMS), según Telefónica Móviles. La Red ya se prepara para repetir entre el sábado y el domingo una avalancha similar a la de la Nochevieja de 2004, con más de 68 millones de SMS.

Para el librero y secretario general de la confederación de pequeñas y medianas empresas Copyme, Miguel Ángel Blanco, «las ventas de tarjetas navideñas se han estancado. Aunque cada vez más gente se incorpora al envío de felicitaciones, se trata de jóvenes que usan otros medios». Ayer, el dependiente de una céntrica papelería-fotocopiadora del centro de Madrid confesaba que ya no vendía christmas porque «casi nadie me los compra».

Contraataque en la Red

Aunque Correos sostiene que el envío de felicitaciones por el cauce ordinario sigue en auge –en 2004 vendió más de 2,3 millones de tarjetas de Unicef–, la compañía ha decidido contraatacar desde la Red. Por segundo año consecutivo, su web  ofrece un servicio virtual que permite configurar tarjetas de felicitación personalizadas que se pasan a papel, se ensobran y luego son enviadas a su destinatario. Y sólo con un click.