La justicia estadounidense le persigue desde 1992 por violar el embargo contra la ex Yugoslavia al aceptar jugar allí una nueva partida contra Spassky, que le reportó 3 millones de dólares. A partir de esa fecha Fischer ha estado en paradero desconocido con ocasionales apariciones cargadas de excentricidad, como el año pasado, cuando mostró su alegría por los atentados del 11-S en una radio filipina. Detenido en Japón Fue arrestado el pasado 13 de julio en el aeropuerto de Tokio por viajar con un pasaporte invalidado (las autoridades estadounidenses se lo anularon en 1992) y actualmente está recluido cerca de la capital nipona. Fischer, de 61 años, busca su deportación a Islandia para evitar una extradición a los EE UU. Sus abogados consideran que «no hay razón que justifique su detención» y creen que «la Justicia nipona se somete a los EE UU».