La morosidad se ha convertido en el principal conflicto dentro de las comunidades de vecinos de la Comunitat Valenciana.

Tanto es así que el 64% de las denuncias entre residentes están motivadas por el impago de las cuotas, lo que supone un incremento del 6% con respecto al año pasado, según un estudio realizado por la Asociación para el Fomento del Alquiler, Arrenta.

Estas reclamaciones salen de un total de 26.500 comunidades vecinales, es decir, el 17,3% del total de edificios de la autonomía valenciana en los que Arrenta calcula que hay uno o más residentes que no pagan las cuotas o derramas comunitarias.

Las principales consecuencias de este problema son, bien la imposibilidad de hacer frente a obras y reparaciones o bien el incremento de las cuotas para el resto de vecinos, ya que algunos de estos trabajos, como la mejora de los ascensores, están obligados por ley.

Por detrás de la morosidad, el segundo motivo conflicto entre vecinos, con un 13% de las reclamaciones, son las obras no consentidas y el tercero (8%), la determinación de elementos comunes privativos.

Atasco judicial

Otro problema que genera esta avalancha de denuncias es el atasco judicial. En este sentido, los procedimientos monitorios (reclamaciones de deudas inferiores a 250.000 euros) donde figuran, entre otras, las denuncias de vecinos morosos, se han incrementado en un 32,5% durante el primer trimestre de este año en la Comunitat con un total de 34.498 expedientes, según datos del Consejo del Poder Judicial.

Estos procedimientos ya se dispararon un 41,3% en 2009 con respecto a 2008. Este incremento ha provocado un atasco judicial que hace que las sentencias se retrasen una media de 8 meses.

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