'Adán'  y 'Eva'
Las obras 'Adán'  y 'Eva' de Alberto Durero están siendo objeto de un laborioso proceso de restauración en el taller del Museo del Prado. JuanJo Martin / EFE

Las obras 'Adan' y 'Eva' han recuperado todo el esplendor con el que las creó Durero, tras el laborioso trabajo de restauración realizado en los soportes de las tablas y el que se está llevando acabo en la capa pictórica. Para el mes de octubre está previsto que las obras vuelvan a ser exhibidas en una exposición en la que se mostrarán todos las intervenciones realizadas con las que se ha conseguido recuperar su esplendor.

'Adán' se encontraba en peores condiciones de conservación que 'Eva' La restauración de las maderas, gravemente dañadas, provocó que hace más de año y medio fueran descolgadas del Museo del Prado para proceder a su restauración. Los misterios de esta intervención, que se inició en los soportes, fueron desvelados durante una conferencia por George Bisaca, restaurador del Metropolitan de Nueva York, y José de la Fuente, restaurador de soportes de madera del Museo del Prado. Bisaca y De la Fuente han sacado este miércoles a la luz el proyecto financiado por la Fundación Getty.

Las antiguas intervenciones realizadas en las obras de Durero para que perdieran su curvatura provocaron importantes daños en las pinturas, principalmente en 'Adan', cuya madera tiene en la actualidad sólo 8 milímetros, frente a los 17 de 'Eva', y al que se habían colocado una serie de travesaños. "La tabla de Adán está formada por cuatro paneles de calidad inferior que los de Eva. Sobresalían unos travesaños laterales y el central perjudicó la pintura. La mala restauración realizada provocó más de setenta grietas. En diez centímetros nos encontrábamos con siete y ocho grietas", señaló durante su intervención José de la Fuente.

Desde el siglo XVIII las tablas de Durero habían sufrido cuatro intervenciones diferentes Trescientos ochenta y ocho trozos de madera -sacada de un bastidor del siglo XVIII- han sido utilizados para rellenar las grietas de 'Adán' que "con 8 milímetros de espesor y 2,09 centímetros de alto "por si mismo no se mantenía", por lo que hubo que crear un bastidor, "que fija más que los travesaños".

Los trabajos en 'Eva' han sido más sencillos ya que esta obra conservaba su soporte original. La obra está compuesta por tres paneles de madera de pino y tenía una grieta antigua "que fue restaurada con técnicas antiguas". Otra mala restauración llevó a colocar en la madera unos travesaños que bloquearon el movimiento del cuadro y provocaron otra grieta. Estos travesaños fueron atornillados directamente sobre la pintura". Tras laboriosos trabajos se quitaron los travesaños antiguos, se hizo un nuevo travesaño que respetaba la curva de la tabla y se restauró la grieta.

Desde el siglo XVIII las tablas de Durero habían sufrido cuatro intervenciones diferentes, "además de lo que se llamaba refrescar una obra, que consistía en darles un barniz, pero sin limpiar, lo que provocaba que se hiciera una capa gruesa". Debido a esta capa, "el concepto del pintor que era el de una pintura escultural, pero etérea, con tonalidades suaves y delicadas, se perdía".

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