Adolescentes
Un grupo de chicas conversa en un parque. ARCHIVO

El 13,1% de los adolescentes españoles reconocen que en alguna ocasión han ejercido conductas violentas hacia las chicas con las que mantenían una relación o con aquellas con las que querían tenerla. Por otro lado, el 9,2% de las jóvenes confiesan haber sido víctima alguna vez de este tipo de actitudes.

El 18,8% de los chicos y el 10,1% de las chicas no creen que "insultar" sea violencia machista

Son datos que se desprenden del estudio Igualdad y prevención de la violencia de género en la adolescencia, que ha sido elaborado en el marco de un convenio entre el Ministerio de Igualdad y la Universidad Complutense de Madrid y que ha presentado este miércoles el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente.

El informe, en el que han colaborado todas las comunidades autónomas y el Ministerio de Educación, ha sido realizado a partir de una muestra de 11.200 estudiantes de 3ºy 4º de la ESO, Bachillerato, Ciclos formativos de Grado Medio y Superior, así como de Programas de Cualificación Profesional, cuya media de edad era de 17 años, así como de 2.727 profesores.

Revela que el 35% de los adolescentes encuestados consideran que "controlar todo lo que hace su pareja" no es maltrato, mientras que opinan así el 26,2% de las jóvenes. Además, el 18,8% de los chicos y el 10,1% de las chicas tampoco creen que "insultar" sea violencia machista, al igual que "hacer sentir miedo" a la pareja, conducta que no considera que sea violenta el 22,8% de los adolescentes y el 13,8% de las entrevistadas.

El 32,1% de los chicos aprueban en cierta medida el sexismo y la violencia

En este sentido, el 90,8% de las chicas responden que nunca ha sido víctima de conductas violentas por parte de su pareja o del chico con el que quería mantener una relación, tales como hacerla creer que no vale nada (2,18%), o ser controlada hasta el más mínimo detalle (6,98). Por el contrario, el 9,2% ha reconocido haber vivido situaciones de maltrato en alguna ocasión.

Maltrato

En cuanto a los chicos que reconocen que alguna vez han ejercido ese tipo de conductas violentas respecto a las chicas con las que han salido o con las que querían salir con ellos suman el 13,1%, mientras que el 86,9% asegura que nunca lo ha hecho. Además, el 3,2% de los adolescentes han reconocido que ha maltratado con frecuencia al justificar de forma significativa el sexismo, la violencia en general y la de género. El 32,1% de los chicos aprueban en cierta medida el sexismo y la violencia, en tanto que el 64,7% rechazan estas conductas.

El 35% de los adolescentes creen que "controlar todo lo que hace su pareja" no es maltrato

En cuanto a las chicas, el 76,14% repelen estas actitudes, por un 18,90% que las toleran "de forma preocupante", y el 4,96 afirma que ha sufrido situaciones de maltrato con cierta frecuencia.

Con todos estos datos sobre la mesa, el informe concluye que la mentalidad "machista" que subyace tras la violencia de género destaca como principal condición de riesgo desde la adolescencia. Según las respuestas obtenidas, la edad media de inicio de las relaciones de pareja son los 13 años, por lo que en el informe se indica que convendría comenzar el tratamiento específico contra la violencia machista antes de esas edad.

Semana trágica

El estudio se ha dado a conocer en una semana que está siendo trágica con la muerte en los últimos días de cinco mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. La última muerte se ha producido este mismo miércoles en Barcelona, donde una mujer ha sido asesinada por su marido. Ya este martes, otro hombre mató a su ex pareja sentimental tirándola desde un sexto piso en Girona.

El 1 de julio, una mujer de 42 años murió en Pinos Puente (Granada) al ser golpeada en la cabeza con una azada presuntamente por el que fue su pareja. Dos días más tarde, un matrimonio apareció muerto, ella asfixiada y él tras suicidarse, en su casa en El Puerto de Santa María (Cádiz) en otro caso de violencia machista. Por último, una mujer de 68 años falleció presuntamente de varias puñaladas que le infligió su marido en la localidad conquense de Landete.