La Policía Nacional de Valladolid ha logrado desarticular un grupo organizado que estaba especializado en estafas y falsedad documental, mediante las cuales conseguían hipotecas y préstamos personales con los que logró cantidades que superan los 600.000 euros. Entre los diez detenidos figuran ocho personas naturales y vecinas de Valladolid, además de un madrileño y un italiano, según informaron a Europa Press fuentes policiales.

Con esta operación, llevada a cabo por el Grupo de Delincuencia Económica de la Brigada de Policía Judicial, se ha desarticulado completamente este grupo organizado, habiéndose efectuado las detenciones tanto de los dirigentes como de los testaferros, así como colaboradores que tenían en diferentes ámbitos, como eran un asesor financiero, el propietario de una inmobiliaria y una empleada de banca.

Se de la circunstancia de que uno de los detenidos y presunto cabecilla, Rafael M.F, nacido en Valladolid en 1977 y con domicilio en dicha capital, había urdido la estrategia de fingir que sufría una grave enfermedad mental, al estar pendiente de juicio en la Audiencia Provincial, ya que temía una amplia condena privativa de libertad. Mientras simulaba su dolencia, dirigía la organización desde su domicilio.

Las investigaciones sobre esta trama se iniciaron en el mes de abril, cuando los agentes del Grupo de Delincuencia Económica, tuvieron conocimiento a través de la denuncia efectuada por el Director de una sucursal bancaria, que les habían solicitado una hipoteca, habiendo empleado para ello nóminas falsas. Si bien en un primer momento no lo habían detectado, en el momento en que no pagó el titular del préstamo las cuotas, el Departamento de Riesgos verificó la documentación aportada, y detectaron la falsedad.

Dada la especialidad requerida para la comisión de este tipo de ilícitos, los investigadores se centraron en primer lugar en aquellas personas que habían sido detenidas en anteriores ocasiones por hechos similares.

Tras identificar al presunto cabecilla, las gestiones se fueron derivando hacia la identificación de todo el grupo, ya que para la comisión de este tipo de delitos se requiere de un número de gente, la cual va asumiendo diferentes responsabilidades en el organigrama de la organización, los cuales luego se reparten los beneficios en función de su nivel en el mismo.

Así, se detectó la compra fraudulenta de cuatro viviendas en Valladolid, y la solicitud de dos hipotecas más para la compra de otras dos viviendas, a nombre de personas sin recursos.

Estos titulares de las hipotecas, denominados 'testaferros', sólo tenían que cumplir la condición de no figurar como morosos en alguno de los listados habitualmente consultados por las entidades de crédito. El grupo explotaba la necesidad económica de estas personas, que sólo se veían recompensadas con una pequeña cantidad dineraria.

Empresas inexistentes

Para la confección de la documentación llegaban a utilizar el nombre de empresas inexistentes, aportando un número de teléfono que en realidad era de uno de los miembros de la organización. Cuando se intentaba comprobar si el solicitante de un préstamo trabajaba en la empresa mencionada, el cómplice contestaba afirmativamente.

El líder del grupo, junto con su mano derecha, se había especializado en la falsificación de nóminas, declaraciones de IRPF y todo tipo de documentación necesaria para la solicitud de todo tipo de préstamos.

Dado que la organización estaba incrementado su actividad, y ante la necesidad de ciertos profesionales, introdujeron en la misma al dueño de una inmobiliaria, un asesor financiero que introducía las operaciones en las sucursales bancarias, y recientemente habían captado la colaboración de una empleada bancaria, quien ya había gestionado la consecución de un préstamo personal de 22.000 euros para la compraventa ficticia de un vehículo.

Se estima que el grupo habría obtenido unas ganancias de 610.000 euros, que repartían en estricto orden jerárquico.

Junto al cerebro de la red, Rafael M.F, la policía detuvo a

Gianfranco V, nacido en Wattwil (Italia) en 1971, con domicilio en Arroyo de la Encomienda y dueño de una inmobiliaria; Antonio V.E, nacido en Madrid en 1973, con domicilio en Valladolid y asesor financiero, así como a otros siete, todos ellos naturales de Valladolid y vecinos de la capital: Julio J.J, quien confeccionaba la documentación falsa y era la mano derecha del cabecilla; Roberto C. R.P, Daniel M. J, Domingo B. F, Nuria S.M, Recaredo B.M. y David D. S.

Después de practicar varios registros, se ha intervenido multitud de documentación falsificada.

Tras ser puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia, éste dispuso el ingreso en prisión de Rafael y Gianfranco.

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