La Audiencia de Valladolid impuso una condena global de 10,5 años prisión al Joven Roberto R.D, más conocido por el 'Pirri', por el incidente protagonizado el 27 de abril de 2008 frente a la discoteca 'La Rosaleda', cuando, tras una discusión con personal de seguridad de la sala, efectuó un disparo de escopeta contra otro joven al que previamente había obligado a trasladarle hasta su domicilio para recoger el arma.

En su fallo, la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia vallisoletano consideró al procesado autor de un delito de homicidio en grado de tentativa (6 años), detención ilegal (2,5 años), tenencia ilícita de armas (1) y amenazas (1), y, junto a los 10,5 años de privación de libertad impuestos, frente a los 13,5 que había pedido el fiscal, la Sala le condenó al pago de indemnizaciones por importe global de 86.892 euros, si bien el condenado ha sido declarado insolvente, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

De esa cantidad, 23.268 serían para el lesionado por lesiones y secuelas, 58.534 por los daños causados al BMW de este último, otros 3.633 para el Ayuntamiento por los destrozos en el mobiliario urbano y 1.457 euros para el Sacyl, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Durante el juicio, la víctima, el empresario hostelero Carlos A.G, identificó plenamente al procesado como el autor de los hechos y confesó que en un primer momento, cuando yacía ensangrentado junto a la puerta de su vehículo, llegó a pensar que había quedado tetrapléjico al perder la sensibilidad de sus extremidades superiores e inferiores.

El testimonio de la víctima fue demoledor para los intereses del 'Pirri', ya que, lejos de amilanarse ante posibles represalias, hizo un relato pormenorizado de lo ocurrido la noche del 27 de abril de 2008 cuando circulaba con su flamante vehículo a la altura de la discoteca La Rosaleda y, de improviso, fue abordado por el acusado y un amigo de éste, Sergio S.G, y conminado bajo amenazas a que les llevara hasta el barrio de Las Flores.

El testigo explicó que conocía de vista al 'Pirri', de ahí que cuando se acercó a su turismo no podía imaginar que le iba a sacar una navaja e iba a obligarle a que hiciera de taxista para él con el fin de que le trasladara a su domicilio, en Las Flores, para recoger allí una escopeta y una canana repleta de cartuchos.

"Me dijo que iba a volver para matar a un portero de la discoteca que le había echado de la sala", recordó Carlos Aguado G, quien añadió que en el trayecto hacia el referido barrio, con el 'Pirri' de copiloto y Sergio S.G. en los asientos de atrás, sus acompañantes le obligaron a saltarse cuanto semáforo rojo se encontraba a su paso.

Podía haber muerto "un montón de gente".

Fue de regreso a la discoteca, ya en la Avenida de Salamanca y a poco más de cien metros de la Sala, cuando el testigo, según relató con absoluta concisión, detuvo su coche en un intento desesperado por que sus captores le dejaran apearse. "Si llegamos a pasar por la puertas de La Rosaleda el 'Pirri' habría disparado, por su puesto, y por eso pensé que podía morir un montón de gente", apuntó el lesionado.

Finalmente, el 'Pirri' aceptó dejarle marchar y cuando se bajó del coche para ocupar el asiento del conductor fue el momento en que Carlos Aguado G, presa de los nervios, trató de huir al volante de su vehículo, para lo cual accionó un botón que incrementaba el caballaje del motor y metió la primera. A su intento de fuga respondió entonces el 'Pirri', que para entonces se hallaba ya en la trasera del coche, con un disparo de escopeta que atravesó la luna, destrozó el reposacabezas del conductor e impactó en la espalda y cuello del joven empresario hostelero.

"Sólo oí un pum, sentí los impactos en la espalda y perdí la sensibilidad de mi cuerpo, con lo que pensé que me había quedado tetrapléjico", declaró la víctima, que a causa de la gravedad de las lesiones permaneció hospitalizado veinte días y pese a ser intervenido quirúrgicamente para extraerle los plomos alojados en su cuerpo sufre todavía hoy distintas secuelas, entre ellas la pérdida parcial de sensibilidad de la parte izquierda.

El silencio del 'PIRRI'

El tribunal no pudo escuchar la versión del 'Pirri', ya que éste se acogió a su derecho de no declarar, ni tampoco del otro coacusado, Sergio S.G, quien, como así se estaba previsto, no compareció puesto que está siendo buscado por su presunta implicación en un apuñalamiento. Este último, contra el que la Sala dictó auto de búsqueda, detención e ingreso en prisión, será juzgado en solitario una vez que la policía dé con su paradero.

El proceso judicial contra el 'Pirri', pese a la incomparecencia de su compañero de andanzas, se celebró en contra del criterio del defensor del primero, que entendía que con ello se vulneraba el derecho de defensa de su patrocinado.

Escuchados los testimonios de los testigos, la representante del Ministerio Fiscal mantuvo invariable su petición global de trece años y medio de prisión para el 'Pirri', junto con una multa de 92.024 euros y el pago de una indemnización de 28.400 euros para el lesionado, como autor de un delito de homicidio en grado de tentativa en concurso con un delito de amenazas, detención ilegal y tenencia ilícita de armas, mientras que la defensa pidió una sentencia absolutoria, con la eximente completa de trastorno mental, y, con carácter alternativo, un año de privación de libertad por un delito de lesiones.

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