¿Por qué soñamos?

Investigadores de EE UU estudian los beneficios del descanso en el cerebro.
Investigadores de EE UU estudian los beneficios del descanso en el cerebro.
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Los sueños han sido y son objeto de estudio permanente. Desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, la humanidad busca respuestas a un fenómeno que ha tenido interpretaciones de todo tipo: desde espiritual (contacto con espíritus, magia...) hasta un punto de vista más científico (liberación de estrés y situaciones que generan traumas). En Livescience han recogido una nueva estos días: soñar es como pensar cuando estamos despiertos, aunque con matices diferentes, por lo que es posible resolver problemas cuando dormimos.

La teoría es de Deirdre Barrett, psicóloga de la Universidad de Harvard, quien defiende que "los sueños han evolucionado con el ser humano, de modo que han perfeccionado sus grandes funciones: ayudar al cerebro a 'reiniciarse' y resolver problemas".

El estudio, presentado el pasado mes en la Association for Psychological Science, argumenta que los sueños siguen, en la mayoría de ocasiones, una línea argumental irracional y carente de sentido lógico, por lo que se concluye que estos son una forma de pensar y resolver problemas diferente a cómo lo hacemos cuando estamos despiertos.

"Freud estaba equivocado"

Si existe un personaje ligado al mundo de los sueños, ese es Sigmund Freud. Barret critica las explicaciones que el médico austriaco dio en su momento. "Freud no tuvo en cuenta la evolución humana y explicaba los sueños como una gratificación a nuestros deseos en un mundo imaginario que poco servía en nuestra vida real", explica.

Otros estudios han explicado los sueños como un efecto secundario que se produce durante la fase REM, bien para que descansen partes del cerebro no activas, bien para reponer sustancias químicas del cerebro como los neurotransmisores. Incluso existen especialistas que han llegado a comparar los sueños con los salvapantallas del ordenador, como hizo el psicólogo Steven Pinker.

Barrett no entiende cómo no se ha tenido en cuenta la evolución humana en el estudio de los sueños: "Si no hubiesen evolucionado durante tantos miles de años junto al ser humano, probablemente no existirían y no supondrían un mecanismo que aporte una ventaja competitiva", concluye.

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