La consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, ha señalado este viernes que si la mujer que falleció ayer a manos de su ex pareja en plena calle de la localidad granadina de Pinos Puente, hubiera llevado una pulsera de localización de maltratadores en lugar del servicio de teleasistencia "podría haber pedido ayuda".

Navarro, que clausuró la décima edición del programa Cualifica de formación laboral para mujeres víctimas de malos tratos, pidió a los jueces que "por favor tengan más en cuenta las pulseras" ya que éstas comienzan a pitar "cuando el agresor está como mínimo a 1.000 metros", por lo que da tiempo a las víctimas a pedir ayuda.

"En el caso de ayer hubiera sido uno de esos momentos", indicó, porque los hechos tuvieron lugar "en plena calle, cuando estaba rodeada de gente" y añadió su interés en conocer la sentencia "porque estaban pendiente de juicio, que se celebró hace unos días". SÓLO 300

Pulseras instaladas

Navarro indicó la necesidad de emplear en "cada momento los mecanismos más adecuados para cada circunstancia y quien hace la valoración del riesgo es quien tiene que establecer qué tipo de medida concreta establece" y recordó que hay "casi 3.000 pulseras disponibles y que yo conozca, en este momento sólo se han instalado 300".

Además, alentó a que, aunque se instalen mediante resolución judicial, se usen "más todos y cada uno de los mecanismos que nos dota la ley y la orden de protección".

La consejera para la Igualdad y Bienestar Social recordó que a Rafaela Rueda Contreras, de 42 años, "se le ofreció en primer lugar ir a una casa de acogida y ella dijo que no era necesario porque él no iba a llevar a cabo sus amenazas" y lamentó que en muchos casos las víctimas "minimizan el riesgo porque tienen miedo puesto que piensan que si ellas aumentan la intensidad de sus denuncias o de sus declaraciones y el juez aumenta la condena al agresor, ello puede significar que se ponga más agresivo".

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