La calderilla tiene los días contados a bordo del taxi. Ya son 300 los vehículos con licencia que circulan por la capital y permiten el pago con tarjeta de crédito, un sistema que, además de suponer comodidad para el usuario, es más seguro para el conductor, pues reduce el riesgo de robo al llevar menos dinero en efectivo.

Funciona gracias a un teléfono móvil GPRS que conecta a cada vehículo con la central de Unitaxi (952 333 333). Cuando usted llame para solicitar un servicio, la operadora introduce su dirección en un ordenador y éste se encarga de contactar con el coche que esté más cerca. Sin conversación alguna, éste queda automáticamente asignado. Un procedimiento que comenzó a aplicarse, en fase de pruebas, el 20 de diciembre.

Esta tecnología, que incluye una pequeña impresora para emitir las facturas, cuesta unos 2.200 euros por vehículo: los taxistas suelen financiarlos a tres años. El presidente de Aumat, la asociación con más implantación en la capital –por delante de Taxi Unión–, Ángel de Mula, descarta que los GPRS acaben llegando a toda la flota. «El 20% de los taxistas no quieren emisora y nunca la van a tener: trabajan con sus clientes de siempre y se mueven por las calles».

Aunque Almería y Granada llevan tres años utilizando software y luego se subieron al carro Cádiz y Huelva, Málaga es, junto con Córdoba, la primera capital que ha unido el GPRS a la bajada de bandera. El gremio del volante espera ahora una línea de ayudas de la Junta que cubriría parte de la inversión. Incluso para quienes ya la hayan hecho.

Hora punta del fin de semana: 4.00

Madrugada de viernes y sábados. Las paradas de taxi, sobre todo en el centro de Málaga, se convierten en un hervidero. Hasta el amanecer, las colas no desaparecen. Es el mayor cuello de botella de la semana, que coincide con el cierre de los bares y se alarga dos horas. Entre semana y de día, los polígonos industriales, los centros comerciales y tres barrios (El Palo, Carretera de Cádiz y Ciudad Jardín) son las zonas donde se concentra la demanda.