Alfredo Galán, el presunto autor de los crímenes de la baraja (6 asesinatos consumados y otros tres en grado de tentativa, todos cometidos entre enero y marzo de 2003), se negó, ayer, a hacer uso de su derecho a la última palabra, cuando el juicio quedó visto para sentencia. El fiscal, que mantuvo su petición de 151 años y dos meses de cárcel, afirmó ayer que la cantidad de detalles que Galán aportó sobre los crímenes en julio de 2003, cuando confesó ante la Policía, prueban que es culpable, aunque posteriormente decidiera retractarse y culpar a dos cabezas rapadas.