Gutiérrez, ex líder de CC OO, y diputado en el PSOE, se abstuvo en la votación

  • Antonio Gutiérrez no votó la reforma laboral aprobada por el Gobierno porque es "un desaguisado que abarata los despidos".
  • A  pesar de discrepar en la reforma laboral, Gutiérrez sigue pensando que "el mejor Gobierno para este país es el de Zapatero".
  • El Gobierno convalidará la reforma con muchas abstenciones.
Imagen de archivo de Antonio Gutiérrez con otro ex secretario general de CC OO, José María Fidalgo.
Imagen de archivo de Antonio Gutiérrez con otro ex secretario general de CC OO, José María Fidalgo.
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El diputado del PSOE Antonio Gutiérrez finalmente se abstuvo en la votación de esta tarde de la convalidación de la reforma laboral, una postura que no cuestiona la "absoluta" confianza y apoyo que ha asegurado mantener en el grupo socialista, en su partido y en el Gobierno.

El presidente de la Comisión de Economía del Congreso y ex secretario de Comisiones Obreras considera que el decreto aprobado por el Gobierno sobre la reforma laboral es "un desaguisado" que "abarata todos los despidos".

En declaraciones hechas esta mañana en el Congreso, Gutiérrez consideró que aunque la reforma laboral se ha hecho con el "mejor ánimo", al final está "más a favor" de aquellos que buscan "aligerar plantillas y facilitar el despido", en lugar de apostar por flexibilizar y modernizar las empresas.

El Gobierno "tal vez se ha ido de la mano" con estas medidas, según Gutiérrez, quien no obstante insistió en que su postura no es más que "una discrepancia puntual" y él, "por encima de todo", sigue pensando que "el mejor Gobierno para este país es el de Zapatero".

El que fuera secretario general de Comisiones Obreras durante trece años también admitió en sus declaraciones en el Congreso que respalda la convocatoria de huelga general, y añadió que cualquier huelga es la "expresión de un fracaso".

"Nadie va a la huelga por gusto ni porque crea que es una maravilla hacerlo", apuntó el diputado socialista, quien no obstante añadió que "siempre es deseable evitarla".

En un artículo que publicado en El país titulado "Será más fácil despedir que flexibilizar", Gutiérrez critica "las innumerables" reformas laborales "habidas desde antes incluso de aprobarse el Estatuto de los Trabajadores", ya que han aumentado la tasa de temporalidad o la precarización y no han mejorado la estructura productiva del país.

A su juicio, el actual proyecto de reforma sufrió "una metamorfosis asombrosa" entre el primer borrador, "más equilibrado, del viernes 11, y el decreto aprobado tres días después".

Gutiérrez dice que ha quedado "un desaguisado que abarata todos los despidos, que subvencionados podrán saldarse con 12 días de indemnización para los objetivos y los facilitará con solo alegar 'situación económica negativa de la empresa', sin que haya incurrido en pérdidas".

Destaca que algunos cambios de última hora trastocarán la negociación colectiva en lugar de racionalizarla y otros apenas servirán para reducir la temporalidad.

La trampa de la derecha

"Jalear a un gobernante -escribe- con los tópicos sobre la estatura política para que impongan medidas difíciles aunque sean duras suele ser una argucia embaucadora, acuñada por las derechas para confundir a Gobierno de izquierdas, que no pocas veces se lo han tragado".

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, fue preguntado esta mañana en el Congreso por la decisión de Gutiérrez, y se limitó a expresar su "respeto" por las "opiniones personales" de todos sus compañeros del Partido Socialista.

Mientras, el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, señaló que espera lealtad a la hora de votar la tramitación de la reforma laboral de esta tarde por parte de Gutiérrez.

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