Fuentes de UGT, sindicato mayoritario en dicha empresa, explicaron a Europa Press que "actualmente no existe sobre la mesa ningún planteamiento real de Marsans sobre las diversas oficinas", aunque, según precisaron, las estimaciones iniciales apuntan que se verán afectados unos 40 trabajadores andaluces por el ERE y se cerrarán todas las oficinas de la empresa en Andalucía (15) menos dos, una ubicada en Sevilla y otra en Torremolinos (Málaga).

"No nos han dicho nada, por lo que la empresa sigue con actividad, pagando sus salarios, y estamos a la espera de que nos presenten el plan de viabilidad, donde se concrete la forma de reducción de plantilla y saber qué criterios aplicarán", añadieron las fuentes sindicales a Europa Press, que precisaron que hoy han recibido una comunicación interna de la empresa en la que se comunica un aplazamiento a la próxima semana de la reunión entre trabajadores y directivos, que estaba prevista para hoy.

Lamentaron que los nuevos propietarios "no tienen ninguna empresa que se dedique a servicios turísticos y no aportan ningún capital, simplemente compran la empresa y asumen la deuda pero no inyectan ningún capital para promover la viabilidad futura de Marsans; no se trata de ninguna operación comercial ni hay interés en dar viabilidad a la empresa".

Asimismo, apuntaron que en Andalucía "no hay trabajadores con edad suficiente para acogerse a las prejubilaciones que puede contemplar el ERE, pero además no se ha concretado ese expediente".

Explicaron que esa situación actual de "incertidumbre" está dando lugar a una "desbandada" de trabajadores, de forma que en Huelva, Málaga o Córdoba se están presentando denuncias y demandas de reclamación de cantidad de trabajadores que exigen su finiquito para marcharse de la empresa.

En ese sentido, indicaron que "las nóminas y las mensualidades están al día y abonadas pero los trabajadores que se quieren marchar están pidiendo la cuenta para marcharse y exigen en dichas demandas que se les pague el finiquito, entre 800, 600 ó 1.200 euros".

"Se está generando una decepción importante entre la plantilla, que ve que será difícil reflotar la empresa con la actual situación y muchos pedirán la cuenta y tratarán de irse", agregaron fuentes de UGT, que lamentaron que esta operación de venta "es un lavado de cara de Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual".

Por último, precisaron que cuando se reúnan la próxima semana comité de empresa y propietarios verán los salidas que les exponen y los planes de viabilidad planteados, de forma que "hasta que no nos reunamos con los nuevos propietarios, nos sabremos qué hacer". "Hay preocupación y temor, pero es cierto que nos están pagando, es una situación increíble y novedosa desde el punto de vista sindical", agregaron.

El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio Gonzalo Pascual vendieron la sociedad Teinver y Viajes Marsans a Posibilitum Business, propiedad del empresario Ángel de Cabo, por 600 millones de euros, incluyendo los pasivos del grupo, que superan los 300 millones de euros.

Los casi 3.000 trabajadores que permanecen vinculados a Marsans, tras la marcha de casi 1.000 empleados a otras empresas del sector a raíz de los problemas del grupo, expresaron sus dudas sobre la venta de la que era la segunda mayor agencias de viajes española a una empresa sin experiencia en el sector turístico.

El propio Díaz Ferrán ya aseguró que los trabajadores no tenían "por qué estar preocupados", ya que De Cabo sacaría ambas empresas adelante. "Hemos vendido Marsans, una empresa que tiene problemas de tesorería pero no de otra cosa, y las otras están funcionando perfectamente", afirmó.

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