Un vecino del apartamento neoyorquino en el que reside Sean Connery reclama cerca de 30 millones de dólares de indemnización al actor, al que acusa de haberle destrozado su colección de muebles y de amargarle la vida. Afirma que, desde su llegada al apartamento, se ha visto expuesto a ruidos, humos, e incluso a una invasión de ratas.