Durante una visita organizada a la planta, el director de la Unidad de Producción Hidráulica Ebro-Pirineos de Endesa, Joaquim Llop, explicó que la operación incluye la sustitución de las turbinas, los alternadores y los transformadores, además del equipo asociado. En estos momentos las unidades 1, 3 y 4 ya han sido sustituidas y se trabaja sobre la unidad 2, mientras la planta se mantiene operativa y sigue produciendo electricidad.

Se trata del primer cambio de turbinas desde la puesta en marcha de la central, en 1964, y los avances tecnológicos permitirán una mayor eficiencia en el funcionamiento, ya que si hasta ahora cada una de las cuatro unidades producía una media de 81 megavatios hora, las nuevas aumentarán la producción hasta los 96 megavatios. Además, el consumo de agua —de 600 metros cúbicos por segundo a pleno rendimiento— se verá mejorado con un aumento en el rendimiento del 2%.

Llop indicó que el cambio de las turbinas se realiza en primer lugar para mejorar la "disponibilidad y fiabilidad" de la central, en un programa de modernización que se hará extensible al resto de centrales propiedad de Endesa progresivamente. En esta línea, el director confirmó que se estudia la renovación de Riba-Roja, situada por debajo de Mequinenza.

En relación al agua embalsada en el curso del río Ebro, el responsable de Endesa confirmó que el año actual presenta un registro muy positivo, tras las lluvias acumuladas y el deshielo de la nieve. De este modo, la mayoría de embalses se encuentran por encima del 92% de su capacidad, salvo excepciones, y las cifras acumuladas suponen que 2010 está siendo un año "un poco mejor" que el anterior.