Enfrentamiento por puestos más importantes del Gobierno de Irak
Reuters Reuters

Alawi es uno de los dos hombres que podrían ocupar el cargo de primer ministro; el otro es el líder religioso chií Ibrahim al Jaafari.

Jaafari es el claro favorito, puesto que el martes obtuvo el apoyo de la alianza más fuerte del país, pero Alawi, un chií laico que ha gobernado el país durante los últimos ocho meses, no se rinde.

En juego, la posibilidad de encabeza el primer gobierno elegido democráticamente en el país en más de 50 años.

Cuando se le preguntó en una rueda de prensa si se le ha prometido un puesto en el nuevo Ejecutivo, Alawi dijo: 'Es lo que estoy oyendo en la prensa, pero no hay nada oficial'.

'(Los que) ganaron las elecciones todavía están discutiendo sobre sus candidatos para los diferentes cargos: los cinco cargos, incluyendo el presidente, los dos vicepresidentes y el primer ministro'.

La Alianza Unida Iraquí, que apoya a Jaafari, ganó el 48 por ciento de los votos en las elecciones del mes pasado y obtuvo 140 escaños de los 275 de la nueva Asamblea Nacional.

Sin embargo, no ha logrado obtener la mayoría de dos tercios necesaria para asegurar su designación, por lo que tendrá que buscar acuerdos con otras coaliciones.

La coalición kurda, que obtuvo la segunda posición con 75 escaños, podría apoyar tanto a Jaafari como a Alawi, cuya lista logró 40 escaños.

También se baraja la posibilidad de que la alianza chií, compuesta principalmente por religiosos de esta rama del Islam pero también por chiíes laicos, suníes kurdos y turcomanos, se desmiembre.

Su apoyo principal es el del clérigo chií más importante, el ayatolá Ali al Sistani, quien ha manifestado que la nueva constitución debe respetar la identidad islámica del país. Jaafari ha declarado que le gustaría que el Islam fuese la principal fuente legal.

BUSH INTENTA ENCONTRAR UN ACUERDO SOBRE IRAK

Mientras siguen las peleas por los altos cargos, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitó el miércoles Alemania en un intento de sellar la reconciliación con uno de los principales críticos de la guerra en Irak: el canciller Gerhard Schroeder.

Bush llegó a Alemania desde Bruselas, donde insistió junto con la Unión Europea en que han enterrado sus diferencias sobre la guerra de 2003 y hablaron de acoger una conferencia conjunta en la que se buscaría lograr apoyo internacional para Irak.

Además, el ministro de Asuntos Exteriores iraquí, Hoshiyar Zebari, avisó en una entrevista con un periódico que cualquier ataque contra sus vecinos Irán o Siria podría desestabilizar su país.

Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses e iraquíes siguen con su ofensiva para intentar acabar con la presencia de insurgentes en la provincia occidental de Anbar, una de las más violentas del país.

Los 'marines' lanzaron una ofensiva sobre el bastión rebelde de Haqlaniya, a 240 kilómetros al oeste de Bagdad, y mataron a tres iraquíes que iban en un vehículo que no redujo la velocidad al ser requerido por la policía.

En el resto del país siguió el diario goteo de muertos: dos en Mosul por la explosión de un coche bomba, según el Ejército estadounidense; cinco civiles y un policía en tres ataques diferentes sobre la policía y el Ejército estadounidense en Kirkuk, según la policía; y un soldado norteamericano por la explosión de una bomba junto a una carretera al norte de la capital iraquí.

/Por Gideon Long/