Fumadores: de héroes de cine a apestados sociales

La cultura visual del siglo xx puso de moda y ahora da la espalda a un hábito social que se remonta a miles de años en la historia de la humanidad.
El detective Colombo no podría fumar en su despacho...
El detective Colombo no podría fumar en su despacho...
20minutos.es

Desde que la Nicotiana tabacum fuera descubierta hace 18.000 años en América, el hombre ha empleado el tabaco para fines diversos, como narcotizar, fabricar enemas o sellar una paz. Hoy, el Pleno del Congreso debe aprobar la ley que desde el 1 de enero restringirá en nuestro país el disfrute del hábito tabáquico.

Aunque fue importado en Europa en el siglo xvi por los buques de Felipe II, sería el diplomático francés Jean Nicot de Villemain, quien lo difundió por las cortes como rapé, para ser aspirado, y quien dio nombre a la planta (nicotina). Desde entonces, ha sido aspirado en polvo, mascado o fumado como signo de estatus social.

En el siglo xx el tabaco vivió un gran auge gracias a la influencia de los medios audiovisuales, aunque desde los 60 la imagen del fumador ha pasado de héroe a villano.

Grandes iconos del cine como Humphrey Bogart o Greta Garbo contribuyeron a convertir el cigarrillo en un símbolo de personalidad, pero las evidencias médicas estigmatizaron su consumo y dieron la vuelta a la tortilla. Ahora, es díficil encontrar un ‘bueno’ con un pitillo en los labios, hábito reservado a malvados o descarriados. Y los políticos y presentadores se abstienen de fumar en público.

En noviembre, la representación de una obra en el teatro veneciano Toniolo (Italia) fue interrumpida por una espectadora al grito de:«¡Apague ese cigarrillo!». El protagonista fumaba en escena.

Volutas de celuloide

  • El bueno: Nadie daba en pantalla como el bueno de Bogart con un cigarro en los labios. Su personaje de escéptico con corazón quedó para la historia del cine en las ahumadas salas del Rick's Cafe Americain de Casablanca.
  • El feo: En los setenta un bizco, sagaz y desgarbado Colombo atrapó desde la televisión a millones de espectadores de todo el mundo. Peter Falk daba vida a un investigador siempre con un puro a medio consumir entre los dedos.
  • La mala: Una inspirada Glenn Close daba vida a la malvada de dibujos animados Cruella DeVille, obsesionada con hacerse un abrigo de 101 dálmatas, mientras daba caladas a un cigarrillo con larga boquilla.
  • Dinos... qué opinas de esta norma
Cuéntanoslo en...
e-mail nosevendecartas@20minutos.es
correo Plaza del Callao, 4, 2.º, o en nuestra sección de comentariosNOTICIAS RELACIONADAS
Mostrar comentarios

Códigos Descuento