'Se espera que lleguen a Viveiro a las 11:00 de la mañana del jueves', dijo una portavoz de este organismo.

El remolque del barco pesquero se está llevando a cabo extremando las precauciones, debido al mal estado del mar y al riesgo de que el buque se vaya al fondo.

'Las condiciones no son nada buenas, por eso vienen a medio nudo de velocidad. Cuando lleguen al puerto deberán elegir una zona donde el mar esté en calma', añadió la portavoz.

Una vez que el 'Siempre Casina' llegue el jueves al puerto lucense, los equipos de rescate deberán estabilizarlo para permitir que los buzos accedan al interior del barco en busca de los ocho marineros desaparecidos tras el naufragio, aunque hay pocas esperanzas de encontrar a alguno de sus tripulantes con vida.

'Nosotros siempre tendremos la esperanza, pero es casi nula. La zona donde están los camarotes, donde duermen los marineros, no son zonas estancas, por lo tanto es muy difícil que a estas alturas pueda haber alguien con vida dentro del barco', dijo el alcalde de Burela, Manuel Mon, a RNE.

'Ojalá que encontremos a alguien pero va a ser muy, muy difícil, por no decir casi imposible', añadió.

Tres buques de Salvamento Marítimo pasaron la noche del martes junto al casco, semihundido por la popa, ante el riesgo de que se pudiese hundir.

El martes sólo se localizó a un superviviente, hijo del patrón del barco, que podría ser dado de alta el miércoles tras ser ingresado con hipotermia.

'Se encuentra afectadísimo porque él ha visto a su padre allí al lado, no ha podido echarle una mano', explicó Mon.

Entre los miembros de la tripulación del barco, que sólo tenía unos cinco años de antigüedad y tenía más de 20 metros de eslora, había tres españoles, tres peruanos, dos senegaleses y un caboverdiano.

La ministra de Agricultura Pesca, Elena Espinosa, se desplazó a Burela para seguir de cerca las labores de rescate del pesquero.

/Por Blanca Rodríguez y Elena Jiménez/