Francisco Correa
Francisco Correa. ARCHIVO

En una conversación grabada por la Policía Nacional, la trama de Francisco Correa lo llama "el tinglao de Boadilla". Camuflado bajo esa rudimentaria expresión figura quizás la red de chantaje y extorsión más importante organizada por el cabecilla del caso Gürtel. Correa se hizo con el control del mayor patrimonio de un municipio, su Plan General de Ordenación Urbana

A través de Narcisos 22, una "empresa buzón", como la califica la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Correa y su hombre en el Ayuntamiento de Boadilla (Madrid), Tomás Martín Morales, que tenía el cargo de director general del Consistorio, chantajearon a todos los propietarios de suelo de los nuevos desarrollos urbanísticos para que les cedieran el 2% de sus terrenos.

Bajo la complicidad del ex alcalde de Boadilla Arturo Panero y la supervisión de Martín Morales, ambos imputados, Correa se hizo con el control del mayor patrimonio de un municipio, su Plan General de Ordenación Urbana, el plan que diseña cuánto y cómo va a crecer una localidad. En Boadilla su plan prevé la construcción de 5 nuevos barrios: Valenoso, El Pastel, Las Cárcavas, El Encinar y El Olivar. En todos ellos, que suman 3,4 millones de metros cuadrados, se edificarán 7.000 viviendas.

El mecanismo de extorsión era muy sencillo. Una vez creadas las juntas de compensación que iban a gestionar estos desarrollos, se les comunicaba a los propietarios de suelo que para que sus terrenos fueran recalificados tenían que ceder, ante notario, el 2% de su suelo a la empresa Narcisos 22.

Sin suelo inicial

En la documentación que obra en poder de 20 minutos y que ya tiene la UDEF, Narcisos 22 no aparece en la relación inicial de propietarios de suelo, donde hay un centenar de terratenientes, pero sí en la relación de dueños de las parcelas resultantes en los planes parciales de cada nuevo barrio. "A mi cliente le informaron de esta exigencia en el despacho del presidente de la Junta de Compensación y le dijeron que era una imposición del Ayuntamiento. O daba el 2% o no aprobaban el plan", señala el abogado de uno de los propietarios. "Todos cedieron porque, obviamente, les interesaba que se recalificaran sus suelos", explica el letrado.

A mi cliente le informaron de esta exigencia en el despacho del presidente de la Junta de Compensación

En el Registro de la Propiedad de Boadilla queda reflejado que Narcisos llegó a hacerse con 29.300 m2 en cuatro de los cinco desarrollos (Las Cárcavas, Valenoso, El Encinar y El Pastel), de los que 12.400 son para construir zonas comerciales. En las notas simples de las parcelas, los nuevos terrenos de Narcisos no tienen referencia catastral, ya que son parte de otros suelos ya existentes.

En los últimos meses, Narcisos ya ha vendido a terceros 20.000 metros cuadrados y aún mantiene en su poder los 9.300 restantes. Por ejemplo, sólo los 2.476 metros cuadrados que tiene en El Encinar para construir zonas comerciales están valorados en cuatro millones de euros. En las cesiones que firmaban los dueños ante notario figuraba que ese 2% para Narcisos era un pago de gastos de gestión, una gestión que, en teoría, debe hacer la junta de compensación.

"Narcisos 22 no sólo sirvió para cobrar el chantaje que hacían a los propietarios, sino que ahora sirve para que la trama tenga liquidez y dinero en efectivo para pagar sus defensas, fianzas o para transferirlo al extranjero", señalan fuentes jurídicas. Los nuevos barrios ya están urbanizados. Los pisos empezarán a construirse este año.

Ex alto cargo de Gallardón y testaferro

El gran protagonista de esta historia es Jesús Calvo Soria, el administrador de Narcisos 22 y amigo de Correa. Imputado en la trama Gürtel por blanqueo de capitales, fraude fiscal, tráfico de influencias y cohecho, Calvo Soria fue alto cargo en el Gobierno autonómico de Madrid en la etapa de Ruiz-Gallardón. Fue secretario técnico de la Consejería de Educación con Gustavo Villapalos y ex gerente de la Universidad Complutense también con Villapalos.Está imputado por blanqueo de capitales, fraude fiscal, tráfico de influencias y cohecho

Calvo Soria, considerado por el fiscal como uno de los testaferros de Correa, es también protagonista de un informe de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) de la Agencia Tributaria. Narcisos 22 forma parte de la empresa Lujeca Inversiones. Curiosamente, en la calle Narcisos 22 de Madrid estuvo domiciliada esta última firma, de la que Calvo Soria también fue administrador. Lujeca también tienen como accionista a otra empresa, Rustfield (holding británico de Correa). Hacienda investiga a Rustfield como una de las compañías usadas para desviar el dinero captado en sus actos ilícitos a paraísos fiscales.

Mateo, empresario, 50 años: "Cedías y pagabas o te expropiaban"

Mateo es uno de los 26 propietarios de suelo que figura en el proyecto de El Encinar, donde Narcisos se hizo con 2.476 metros cuadrados tras coaccionar a todos estos terratenientes. Recibe a este diario en el despacho de su abogado y esconde su rostro porque tiene miedo. "No sabes cómo se las gastaba esta gente. Te pueden buscar la ruina". Mateo explica que para poder adherirse a la Junta de Compensación había que acudir al notario a formalizar sus condiciones.

Siempre me decían que no era cosa suya, que todo era una imposición del Ayuntamiento

"Y si no firmabas, no te adherían a la junta, te dejaban fuera. Incluso me amenazaron con expropiarme si no firmaba. Siempre me decían que no era cosa suya, que todo era una imposición del Ayuntamiento, de un tal Tomás (se refiere a Martín Morales)". Mateo y su familia tienen 25.000 metros cuadrados. "Tuve que darles el 2%. Al ir a firmar pude comprobar que se lo estaba dando a una empresa llamada Narcisos", cuenta. Asegura que casi todos cedieron. "Qué podíamos hacer. Si no, nos quedábamos sin nada".