En declaraciones a los periodistas, el padre de la victima, Fernando B., explicó que su hija había mantenido una relación sentimental con el presunto agresor de "unos dos o tres meses" de duración y "cuando él quiso volver con ella comenzaron las agresiones", ya que como dijo, "ella no quiso volver con él".

En este sentido, aseguró que su hija hasta "en tres ocasiones" se personó en el cuartel de la Guardia Civil del municipio para denunciar las agresiones que sufría por parte de su ex pareja, si bien afirmó que en una de ellas "le dijeron que la próxima vez que la agrediera que lo denunciara y lo encerrarían".

"Ahora a la que van a encerrar para toda la vida es a mi hija", sentenció, a lo que sumó que "desgraciadamente en España se denuncian los casos y no se hace justicia hasta que no ocurre una desgracia. La Justicia hace justicia cuando ya han pasado los hechos", criticó.

No obstante, recordó que en una ocasión el presunto autor de este asesinato "abordó con el coche" a la victima "en la calle" e, incluso, comentó que "de madrugada la esperaba en la puerta de su casa, queriendo entrar" en la vivienda "pero ella no lo dejaba entrar".

El padre de la víctima dijo que, aunque sabía que su ex pareja "la acosaba", nunca se había enfrentado a él porque, dijo, "está enfermo de los riñones" y le iba "a costar el dinero". Sin embargo, admitió que no se esperaba "esto tan fuerte" porque, como señaló, su hija "no se merecía que la matara".

"abuelo yo voy contigo a ver a mi madre".

Al hilo, aseguró que están "hechos polvo", sobre todo su mujer y madre de la víctima que "está deshecha". "¿Cómo le decimos ahora a la niña que tiene cuatro añitos que su madre no existe?", se preguntó, porque la víctima tenía tres hijos, dos que viven con su padre en Salou (Tarragona) y la menor, fruto de otra relación, que vive con los abuelos paternos.

Además, Fernando comentó que "esta mañana" cuando la Guardia Civil se personó en su vivienda "sobre las 7.00 horas" para comunicarle que a su hija "la habían agredido" y que se pusiera "en lo peor", la hija de la víctima le dijo: "abuelo yo voy contigo a ver a mi madre".

Sobre su hija, recordó que era "muy alegre, siempre riéndose", a lo que sumó que "trabajaba de camarera" en el bar que regentaba su hermano. Por el contrario, sobre el presunto asesino de la víctima, sólo pudo decir que "es soltero y que trabajaba dando portes" con un vehículo.

Por su parte, una amiga de la fallecida, María del Carmen, indicó, visiblemente afectada, que "no sabía nada" de las agresiones que sufría la víctima y "nunca" le había contado que le tuviera "miedo" a su ex pareja. "Esto es increíble. No me lo puedo creer porque ayer estuvo conmigo riéndose en el bar", lamentó.

Por último, otra amiga de la víctima y vecina del municipio, Margarita, admitió que la muerte de G.B.M. "ha sido un golpe gordo para el pueblo y para ella más que ha sido la que ha perdido la vida". Además, aseguró que la fallecida, de la que "era buena amiga", le había contado en alguna ocasión que su ex pareja "la acosaba".

De hecho, indicó que "él llegaba al bar —en el que trabajaba la víctima— pero ella no le echaba cuenta". "La buscaba mucho pero nunca presenciamos ninguna agresión", admitió, al tiempo que sumó que "él era buena gente hasta que ha demostrado lo contrario".

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