David Segarra
David Segarra, el periodista español que ha vivido de primera mano el ataque de Israel contra el convoy humanitario. ACN

Lo que mueve a David son las causas justas. Por ellas viajó con 24 años a Venezuela. Por ellas sigue allí, casi diez años después, escribiendo sobre todo lo que se mueve. David Segarra, 33 años, es uno de los tres españoles sobrevivientes del ataque de Israel a un grupo de civiles que navegaban en un convoy humanitario rumbo a Gaza y que ha provocado al menos 16 muertos.

Al otro lado del teléfono, Silvestre Segarra, el padre, desgrana sus andanzas de periodista comprometido -ahora trabaja para TeleSur- con precisión, templanza y algo de orgullosa resignación. Todavía espera la llamada del Gobierno español, pero ya conoce por la prensa que su hijo se encuentra bien y la "apoteosis del sufrimiento" ha dejado paso a la rabia y la indignación. "Que lo deporten, donde sea pero que lo deporten", dice Silvestre, que no sabe si su hijo será devuelto a España o a Venezuela.

David Segarra fue redactor en varios diarios de izquierdas y con 25 años fundó una productora en Venezuela

David es un reportero de raza que no necesitó estudiar la carrera de Periodismo para escribir sobre la realidad. Todavía veinteañero, fue uno de los fundadores del diario valenciano L'Avanç. Era antiestablishment. Duró poco. Tiempo después, decidió cruzar el charco "para informar de primera mano" sobre Latinoamérica.

Llegó a Caracas sin un duro, pero un año después logró crear una productora, que bautizó con el nombre de Guarataro (guaratarofilms.com), una de las barriadas más pobres de la capital venezolana.

David no ha dudado en dedicarse a asuntos espinosos, desde el "golpe Estado contra Hugo Chávez" a "las incursiones del Mosad en la política latinoamericana". También sobre la causa Palestina. El pasado enero fue uno de los pocos occidentales que pudo entrar en Gaza -sometida al bloqueo del Gobierno de Benjamín Netanyahu- y pasar allí 48 horas.

En aquella primera vez, David esquivó el drama. Varios meses después, el intento de romper el bloqueo y facilitar ayuda humanitaria a la población ha acabado en tragedia. De nuevo, las causas justas.