Condicionada por una estructura física de cruce de caminos representativa de la Comunidad "como punto de mercados e intercambio histórico de mercancías y lugar de relación social", Cervera de Pisuerga constituye "un valor de testimonio histórico de la cultura, espacio urbano y área territorial que, por las características de su trama y por las edificaciones que lo integran, resulta significativo".

Situada en el corazón de la Montaña Palentina, la villa surgió como una encrucijada de caminos y adquirió muy pronto una importancia estratégica fundamental como frontera o límite defensivo y simultáneamente como eje de comunicación norte-sur. Estos condicionantes geográficos explican su evolución económica y humana desde la época medieval.

En los siglos XVI y XVII alcanzó un período de máximo esplendor, desarrollo y expansión económica, época en la que además se definió la morfología urbana que se mantendrá hasta la actualidad.

El núcleo urbano, situado al borde de una ladera entre los canales de dos ríos, presenta una configuración longitudinal fundamentada en la preexistencia de un antiguo camino de intercambio comercial entre tierras cántabras y castellanas.

Históricamente la villa se desarrolla basándose en los principios del camino, el paso de las montañas y la defensa del mismo.

Entre los edificios de interés singular de Cervera de Pisuerga figuran las casonas solariegas de los siglos XV al XVII, como la de los Mayorazgos, la de los Leones y la de los Condes de Siruela, la iglesia de Santa María del Castillo declarada Bien de Interés Cultural, la ermita de la Cruz o del Ecce Homo y el Ayuntamiento.

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