Así lo entiende la Audiencia de Barcelona, que ha absuelto a un trabajador que en una discusión con su colega le contestó de esa manera después de oír como ésta le llamaba «calvo y maleducado». El tribunal ha anulado la sentencia impuesta por un juzgado de instrucción que condenó al trabajador al pago de una multa de 400 euros e indemnización de 420.