El mar se traga a ocho pescadores
Familiares de los marineros desaparecidos, en el centro la mujer de uno de ellos, aguardan noticias de los equipos de rescate. Lavandeira JR/EFE
La caída de la noche obligó a suspender ayer la búsqueda de los ocho pescadores del Siempre casina que habían desaparecido, de madrugada, al naufragar esta embarcación frente a la costa asturiana. Las labores de rescate se retomarán, previsiblemente, esta mañana. Sin embargo, la frialdad del agua frente a la costa de Tapia de Casariego hace que existan pocas posibilidades de encontrarlos con vida.

Ayer sólo pudo ser rescatado el hijo del patrón y dueño de la embarcación, Gerardo Tabeada Fernández, de 27 años, quien dijo haber presenciado cómo su padre caía al mar. Él pudo salvarse porque dormía en el puente de mando y logró alcanzar un bote salvavidas. Sufre hipotermia y se recupera en el hospital de Burela (Lugo).

El barco, en buen estado

Los motivos del naufragio no estaban ayer claros aún, pero se especulaba con que el barco pudiera haber sufrido una vía de agua o un golpe de mar. Si esta hipótesis fuera cierta, entonces los ocho desaparecidos podrían estar dentro de la embarcación hundida, pues a las 6 de la madrugada, cuando los equipos de rescate recibieron la señal de auxilio de la radiobaliza, los pescadores dormían, como confirmó Gerardo Tabeada.

El Siempre casina era un barco nuevo, de 1999, con casco de acero, en buen estado, que tenía la base en Burela (Lugo). Hasta allí se trasladó ayer un equipo de psicólogos para atender a los familiares de los desaparecidos. En el momento del naufragio se encontraban en la embarcación, además de Gerardo Tabeada, su padre, «un hombre con mucha experiencia», según otros pescadores, y otros siete tripulantes, uno español, tres peruanos, dos senegaleses y un caboverdiano.

89 muertos desde el año 2000

Éste es el primer naufragio del año de un pesquero español, pero la lista es larga. Desde 2000, 89 personas han muerto o desaparecido en diversos naufragios. Los más graves, sin embargo, se produjeron en 1984, cuando el congelador gallego Montrove (con 17 tripulantes) y el onubense Islamar III (con 26 personas) se hundieron para siempre en el mar.