La adolescente fumadora cae más en situaciones conflictivas que los chicos. Lo revela un estudio elaborado por la Agència de Salut Pública de Barcelona que durante tres años siguió a un millar de escolares de ESO para perfilar las causas que les llevan a dar sus primeras caladas.

Un 39% de las fumadoras habituales admitió haberse visto involucrada en alguna situación conflictiva, como hacer campana, participar en una pelea, un robo o destrozos. La misma pregunta obtuvo una menor respuesta afirmativa en los chicos que fuman, con sólo el 25%.

Los investigadores aseguran que hay variables sociodemográficas que hacen más vulnerables a los adolescentes ante la nicotina, como por ejemplo, ir a pubs. Dos tercios de las chicas eran habituales de las discos, la mitad
1%

de los escolares

de ESO encuestados habían probado el cannabis y el 4,3% se habían emborrachado al menos una vez

que sus compañeros.

Más de la mitad (el 66% en las mujeres) admite percibir presiones para fumar de los adultos que están a su alrededor, hermanos y otros amigos.

Todas estas variables y el mimetismo de patrones tradicionalmente masculinos explican, en parte, que las chicas hayan entrado con fuerza en el mundo del tabaco.

Con 13 años sólo fumaban el 1,7% de los chicos y el 1,6% de las chicas. Al terminar la ESO, con 16, el cigarrillo era habitual en el 22% de los muchachos y en el 38,2% de ellas.

A pesar de todo, la inmensa mayoría de los adolescentes es consciente del riesgo que corren con el tabaco y el alcohol, una percepción más acentuada en las chicas.

Se aprecian pocas diferencias entre los dos sexos. Pero entre las chicas hay más riesgo de que fumen si tienen un nivel socioeconómico elevado y baja autoestima: el cigarro les da seguridad.

Bares pequeños sin humo

La Conselleria de Salut ultima la elaboración de un decreto que, a partir del año 2008, prohibirá fumar en bares y restaurantes de superficie inferior a 100 metros cuadrados. De esta manera, la legislación catalana será más estricta que la que prevé aprobar el viernes el Gobierno español, y que contempla dividir los establecimientos en áreas para fumadores y no fumadores.

El director de Salut Pública, Antoni Plasència, advirtió ayer a los restauradores que no vean estas restricciones como una amenaza a sus negocios, ya que auguró que la prohibición del humo del tabaco les hará ampliar su clientela. El Gremi de Restauració de Barcelona apostó ayer porque los locales se autorregulen y que no se prohiba por decreto el tabaco dentro de los bares y restaurantes.