El juez anula el contrato por "error en el consentimiento" derivado de la falta de información que recibió el cliente por parte de la entidad financiera antes de firmar el contrato 'swap', que es un producto calificado como de riesgo para el inversor.

"Lo que se vendió como un producto para asegurar determinados riesgos financieros, se acaba convirtiendo en unas pérdidas que en el presente caso rebasan ligeramente la cantidad nada desdeñable de 150.000 euros", explica el juez en la sentencia.

Además, el juez considera que la entidad no ha podido acreditar la razón por la que "donde existía un producto seguro, se trata de una apuesta de riesgo (extremo que se concreta en el momento en que surgen pérdidas para el cliente); sin que por la entidad bancaria se ponga de manifiesto qué capital o activo concreto puso en riesgo en toda esta operación".

Los 'swaps' son contratos comercializados masivamente por los bancos desde 2007, que protegen al cliente de una posible subida de los tipos de interés de los créditos contraídos con la entidad financiera.

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