La ejecución número 1.000 en EEUU desata un nuevo debate
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La ejecución atrajo la atención global debido al simbolismo que representa desde que el Tribunal Supremo permitió la reinstauración de la pena de muerte en 1976 tras nueve años de moratoria no oficial.

Ayudó a renovar el debate sobre la pena capital en Estados Unidos y se produjo el mismo día en que se realizaron ejecuciones en Singapur y Arabia Saudí, que también desataron la preocupación internacional.

'Que dios bendiga a todos los que están aquí', dijo Boyd en sus últimas palabras a los testigos desde la cámara de la muerte en la Prisión Central de la capital del estado de Carolina del Norte, Raleigh.

Boyd, que tenía 57 años, era un veterano de la guerra de Vietnam con un historial de abuso del alcohol. Fue ejecutado por matar a su mujer y su suegro en 1988, en presencia de dos de sus hijos.

'Esta milésima ejecución es un hito, un hito del que deberíamos avergonzarnos', dijo el abogado Thomas Mahler.

Mientras que las encuestas muestran que una mayoría cada vez menor del público estadounidense apoya la pena de muerte, la Casa Blanca reiteró el apoyo del presidente George W. Bush.

'El presidente apoya firmemente la pena de muerte porque cree en último termino que ayuda a salvar vidas inocentes', dijo a los periodistas el portavoz de la Casa Blanca Scott McClellan.

Bush fue gobernador de Texas, un estado donde se han contabilizado 355 de las 1.000 ejecuciones - una cifra que supera tres veces las de cualquier otro estado.

CAE EL APOYO

Treinta y ocho de los 50 estados que componen EEUU y el Gobierno federal permiten la pena máxima, y sólo China, Irán y Vietnam realizaron más ejecuciones en 2004 que Estados Unidos, según Amnistía Internacional.

Una encuesta de Gallup publicada en octubre mostró que el 64 por ciento de los estadounidenses estaban a favor de la pena de muerte - el nivel más bajo en 27 años, desde un máximo del 80 por ciento en 1994. La mejora en las pruebas de ADN ha llevado a que una serie de sentencias se revocaran, lo que alimentado dudas sobre la justicia de la pena capital.

Singapur, con la mayor tasa de ejecución en proporción a su población, también llevó a cabo una ejecución el viernes, al colgar al traficante de drogas australiano Nguyen Tuong Van pese a las peticiones de clemencia del Gobierno australiano.

En Arabia Saudí, el asesino Ahmad al-Shaater se convirtió en el ejecutado número 78 del año en el conservador reino.

/Por Andy Sullivan/