La reivindicación no es nueva, pero sí lo es el ritmo de crecimiento que la ciudad ha experimentado en los últimos años.

A nadie se le escapa que el lugar se ha convertido en destino preferente para los jubilados del norte de Europa, que representan casi el 50% de sus habitantes. Pero entre ellos, desembarcan también mafiosos de medio y largo pelo que han hecho de la ciudad su cuartel general y su cobijo.

El Congreso de los Diputados autorizó a finales del año pasado la ubicación de una comisaría de Policía Nacional en Torrevieja. Será la octava de la provincia. Pero la espera se promete larga todavía, según parece.

Mientras tanto, los vecinos protestan porque ciudades más pequeñas sí gozan de la protección policial. De las siete comisarías operativas a día de hoy, sólo dos de ellas, las de Alicante y Elche, están emplazadas en localidades que superan en número de habitantes a Torrevieja (310.330 y 209.439 respectivamente, según el censo del INE).

El resto, las comisarías de Orihuela, Benidorm, Alcoi, Elda y Dénia se ubican en municipios que oscilan entre los 68.778 de la Vega y los 38.584 censados en el municipio de la Marina.

A la espera del ansiado día, queda por resolver el problema de las competencias. Hasta hoy, el territorio depende de la Guardia Civil, en tanto que partida rural. Si se aposentan los agentes de la Policía habrá que dilucidar cuál es el papel de cada cual.