La sentencia del Juzgado de Primera Instancia n.º 9 de Alicante considera que Robert Peter Irmgard fue «negligente» al no «tener elementos de seguridad en su finca» para evitar que el can se escapara y establece una indemnización al afectado, José Martínez Mateos, de 200 euros por cada palomo –sólo porque eran de competición–, más otros 200 por cada jaula rota, y nada por tres patos y tres pollos que también mató.