Excavación en Luxor
El director de la excavación, Francisco Martín Valentín,  del IEAE. Instituto de Estudios del Antiguo Egipto

Como un niño con un juguete nuevo. Así se muestra al otro lado del teléfono Francisco Martín Valentín. La excavación que hoy dirige en la antigua ciudad de Tebas, en Luxor (Egipto), en la tumba del Visir Amen-Hotep, Huy (dinastía XVIII, durante el reinado de Amen-Hotep III, hacia 1360-1353 a. C.), ha realizado un hallazgo único: unos 4.000 objetos, entre fragmentos y piezas de todo tipo, que ayudarán a comprender una época turbulenta y "borrada" de la historia. En octubre reanudarán el trabajo, aún les queda mucho por encontrar.

Es de suponer que la magnitud del hallazgo aún no es cuantificable…
No, porque la tumba tiene 1000 m2 de superficie por 6 de profundidad y la mayoría está cubierto todavía por cascotería. Sólo hemos podido explorar una capa de 54 m2 por 4,20 de profundidad, y ya han aparecido entre fragmentos y piezas buenas unos 4000 objetos. Las piezas son unas 700, aunque de momento lo importante es que se trata de una tumba inédita de la dinastía XVIII.

En la puerta de la tumba, además, había unas 20 o 30 orejas de madera, que los egipcios utilizaban como intermediarias para hacer llegar sus plegarias a los dioses. Eso nos indica que el lugar fue también una zona sagradaYa lo tienen todo clasificado, ¿han encontrado algo curioso?
Las 700 piezas están clasificadas de forma individual, y los fragmentos, por grupos. Imagínate que encontramos 700 cuentas de collar, hay que separarlas por tipos y cada una es considerada un objeto. Pero tenemos un equipo muy profesional que se ocupa de esto. En cuanto a lo curioso, hemos encontrado una estatuilla de una concubina hecha de marfil de hipopótamo, de la llamada época ramésida, la de las dinastías XIX y XX. Y también trozos de papiro con inscripciones. En la puerta de la tumba, además, había unas 20 o 30 orejas de madera, que los egipcios utilizaban como intermediarias para hacer llegar sus plegarias a los dioses. Eso nos indica que el lugar fue también una zona sagrada.

Les costó mucho tiempo conseguir los permisos para la excavación, ¿es complicado llevar a cabo proyectos de este calado?
La verdad es que sí, sobre todo si hablamos del mundo arqueológico egipcio, que es el más importante y sofisticado del mundo. Las autoridades son muy cuidadosas y hacen un examen riguroso, nosotros tuvimos que presentar un anteproyecto muy detallado explicando por qué queríamos excavar allí. Pero es lógico y natural, porque a lo mejor para ellos no tiene interés lo que queremos hacer o no les parece bien. En cualquier caso, ya conocían nuestro trabajo anterior, y esto ha sido como un voto de confianza.

Su equipo cuenta, en total, con unas 45 personas, ¿es difícil coordinarse?
No es nada fácil, pero ésa es la responsabilidad de la dirección, que controla y coordina de manera muy escrupulosa las áreas de distribución y los tiempos de la campaña, porque en el equipo hay arqueólogos, fotógrafos, obreros que están dirigidos a su vez por un capataz, etc. Todo está muy detallado, y yo estoy un poco todos los sitios, como cuando tu jefe máximo se pasea por la oficina y supervisa, igual...

¿Qué tiene el Visir Amen-Hotep, Huy para que haya captado su atención?
Un Visir en Egipto era como el primer ministro de ahora, el gobernante por debajo del faraón; y solía haber dos, uno en el norte y otro en el sur. Pues bien, no se sabe nada de él mientras estuvo en Tebas junto al rey Aj-en-Aton (Amen-Hotep IV). Se cree que fue víctima de las persecuciones del mismo monarca, que intentaron borrar su memoria; nosotros queremos volver a sacarla a la luz, escribir páginas nuevas en la historia sobre él.

Y eso que usted lleva escribiendo libros desde 2002 sobre la época…
Sí, pero sobre esos cinco o seis años de Tebas no hay nada, los libros normales te hablan tres líneas del Visir y ya está. Ahora sí se pueden encontrar informaciones en Internet, pero porque nosotros, a raíz de la excavación, nos hemos hecho eco.

Esto nos sirve para interpretar los esquemas por los que se desenvuelve la humanidad en períodos cortos y conocer cosas que se han perdido para la conciencia colectivaAl parecer fue una época muy oscura de la historia. ¿Conocerla mejor nos ayudará a entender un poco más lo que hoy somos y cómo vivimos?
Sin duda. Fue una época turbulenta y de alteración del orden. Y poder investigar, casi como si fuéramos detectives, un período tan oscuro casi deliberadamente borrado por reyes, es como recuperar un barco perdido del fondo del mar. Es un tesoro. Y también nos sirve para interpretar los esquemas por los que se desenvuelve la humanidad en períodos cortos y conocer cosas que se han perdido para la conciencia colectiva. Se podrían hacer lecturas, asimismo, comparando aquello con el mundo actual, por ejemplo con lo que ocurrió después con la Revolución Francesa…

¿Aún existe el mito de las maldiciones en las tumbas?
Es algo complejo. La gente de allí tiene sus leyendas respecto a los saqueadores de tumbas, siempre ha habido historias. Las tumbas estaban debajo de las casas, y aquellos que entraban a robar a veces aparecían muertos, pero tenía su explicación científica: el aspergillus acumulado les provocaba derrames cerebrales; había emanaciones tóxicas que acababan con ellos. Las maldiciones son cosas de los hombres, más que de los espíritus, aunque andar con respeto por allí no está de más. Y no es que yo crea en ello, es que los problemas suelen causarlos los vivos, no los muertos (risas).

Vuelven en octubre a la excavación para una segunda fase, ¿qué esperan encontrar?
Cualquier cosa. Tenemos para empezar un edificio de abobe delque sólo hemos podido ver una esquina, y en la capilla podemos encontrar sarcófagos y otras muchas cosas, pero de momento ve veo incapaz de hacer un pronóstico…

BIO. Francisco Martín Valentín, segoviano de 58 años –aunque vive en Madrid-, dirige el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto y, junto a Teresa Bedman, el proyecto Visir Amen-Hotep. Es Doctor en Religión Egipcia y Egiptólogo. Fundó la Asociación Española de Egiptología. Ahora viaja a Egipto dos veces al año, "aunque si surge cualquier cosa, hay que coger un avión".