Arteria artificial
En algunos lugares aparentemente seguros, como los quirófanos, proliferan bacterias que han conseguido adaptarse al medio. ARCHIVO

Un grupo de investigadores, con participación española, ha descubierto el mecanismo que emplean las bacterias para transferir, de unas a otras, los genes virulentos que provocan infecciones. Este estudio, dirigido por José Rafael Penadés, de la Universidad CEU-Cardenal Herrera e investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), se publica en la revista Nature.

Según ha señalado Penadés, los resultados de la investigación podría abrir nuevas vías para el tratamiento de las infecciones producidas por estos microorganismos. En concreto, el equipo de Penadés ha estudiado los mecanismos que provocan la virulencia de las bacterias del tipo estafilococo, que causan el síndrome de "shock tóxico", una infección poco frecuente pero mortal en el 50% de los casos.

El estudio es un ejemplo perfecto de adaptación al huésped, dice uno de los investigadores del proyecto

El investigador del IVIA ha explicado que las bacterias se adaptan rápidamente a ambientes muy cambiantes y que en teoría deberían ser perjudiciales para ellas, como pudieran ser los hospitales. "Para ello -ha añadido- las bacterias son capaces de adquirir genes procedentes de otras bacterias, mediante mecanismos de transferencia horizontal de genes".

Según Penadés, existe un tipo de genes, los patogénicos, que dotan a las bacterias de la capacidad de provocar enfermedades. Estos genes "virulentos" pueden pasar de unas bacterias a otras si los segmentos del genoma que los contienen son transferidos entre las diferentes bacterias.

Los científicos han observado cómo estos segmentos de genoma-fragmentos de DNA con información genética que puede provocar enfermedades y también llamadas islas de patogenidad- han desarrollado una adaptación evolutiva "sin precedentes" para lograr transferir los genes patogénicos a otras bacterias inocuas, convirtiéndolas en virulentas.

"El estudio es un ejemplo perfecto de adaptación al huésped, donde las islas de patogenicidad -las cuales por razones desconocidas se han quedado sin vehículo para poder viajar de unas bacterias a otras- desarrollan un sencillo mecanismo para detectar la presencia de un "taxi" celular, los virus, y sólo cuando detectan su presencia lo secuestran para irse de viaje en él", ha declarado Íñigo Lasa, de la Universidad Pública de Navarra.