Una profesora agrede brutalmente a un alumno de 13 años
Una profesora agrede brutalmente a un alumno de 13 años ARCHIVO

Una pala de 40 centímetros sigue siendo el objeto más temido del despacho del director para miles de estudiantes en EE UU, donde el castigo corporal para imponer disciplina es todavía legal y frecuente en 20 estados.

El vídeo que mostró esta semana en Internet cómo una profesora abofeteaba y daba patadas a un estudiante de 13 años en un colegio de Houston (Texas) ha revivido las críticas a la legalidad del castigo corporal en los colegios estadounidenses.

La mayoría de agresiones no salen a la luzLa brutal paliza, por la que la profesora ya ha sido despedida y que la llevará ante los tribunales, es "triste", manifestó Nadine Block, directora ejecutiva del Centro de Disciplina Efectiva, pero también una "excepción" porque la mayoría de agresiones "no salen a la luz".

"La mayoría de casos no son como éste. Los castigos suelen ser con una pala en el despacho del director, donde nadie los ve ni los puede grabar en móviles. Los padres muchas veces no lo saben y es siempre la palabra de un niño contra la de un adulto", aseguró.

Estos castigos están amparados por el Tribunal SupremoEstos castigos están amparados por una sentencia de 1977 del Tribunal Supremo, que reconoció que azotar el trasero o golpear con una vara a los estudiantes está justificado en escuelas, siempre y cuando las leyes estatales o locales no digan lo contrario.

Desde entonces, treinta estados lo han prohibido, pero el resto, la mayoría en el sur y suroeste del país, lo permite y cada escuela puede decidir si impone estas medidas. La mayoría de los castigos se justifican en infracciones como no ajustarse al código de vestimenta, llegar tarde, hablar durante la clase o ser "irrespetuoso".

La controversia aumenta cuando se desvela el perfil de los castigados: niños de familias de pocos recursos, minorías y con discapacidades, de preescolar a secundaria en escuelas de áreas rurales.

Instruidos para no infligir heridas

La pala más habitual y más temida es la que cuenta con agujeros, que evitan la resistencia del viento y hacen que el golpe sea efectivo y más doloroso,  según un comité del Congreso que debatió el castigo corporal.

Pero algunas escuelas, como indica el reglamento de la Academia Cristiana Berean de Milford (Massachusetts), "los maestros son instruidos (sobre cómo utilizarla) para no infligir heridas".