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Cuando dormir se convierte en una pesadilla

  • Existen un centenar de trastornos del sueño.
  • Afectan a todo tipo de personas, aunque se alerta de un crecimiento de casos entre mujeres de mediana edad y niños.
  • Muchas veces la mala higiene del sueño es la principal causa y los buenos hábitos de sueño el mejor remedio.
  • Otras veces el mal no tiene cura, aunque sí caminos para aliviarlo.
  • Lista: ¿Cuál es el peor trastorno del sueño?
Unos buenos hábitos del sueño pueden ayudar a evitar y solucionar muchos trastornos.
Unos buenos hábitos del sueño pueden ayudar a evitar y solucionar muchos trastornos.
ENEKO / ARCHIVO

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas durmiendo. Un momento de descanso que de no producirse con normalidad puede afectar seriamente a nuestra calidad de vida. Los trastornos del sueño afectan a un porcentaje más elevado de la población de lo que se cree y son más habituales en mujeres.

En España, se estima que alrededor de un 10% de la población tiene habitualmente serias dificultades para conciliar el sueño. Entre ellas el porcentaje sube al 15% y aún más, al 25%, en aquellas que generalmente se despiertan varias veces durante las horas de sueño. Hace pocas semanas conocíamos un estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, del cual se desprendía que cada vez más mujeres de entre 35 y 45 años sufrían serios problemas para conciliar el sueño. Más de la mitad de las encuestadas reconocía, incluso, tomar alguna medicación para poder dormir mejor.

Estrés, malos hábitos alimenticios y de vida, estados de ansiedad, depresión, querer abarcar demasiado a determinadas edades, exceso de ingesta de cafeína, dormir mal o a deshoras, medicamentos inapropiados, condiciones ambientales… Existen un sinfín de causas que pueden llevar a la persona a no dormir como es debido, lo que suele desembocar en trastornos del sueño. En otros casos son los propios trastornos del sueño los que acaban convirtiendo las horas de sueño en una pesadilla. Unos tienen cura, otros, sin embargo, siguen siendo objeto de estudio en busca de un remedio.

Se han identificado más de cien trastornos diferentes de sueño y de vigilia que se pueden agrupar en cuatro categorías principales, a saber:

  • Hiposomnia: problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido (insomnio).
  • Hipersomnia: problemas para permanecer despierto (somnolencia diurna excesiva).
  • Problemas para mantener un horario regular de sueño (problema con el ritmo del sueño).
  • Parasomnias: comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño).

La apnea provoca que quien la padece deje de respirar por un tiempo aproximado de 2 minutos mientras duerme, lo que suele provocar fatiga durante el día y en el peor de los casos serios problemas cardiovasculares. Para evitar este desorden se suele aconsejar, en primera instancia, un cambio en los hábitos alimentarios y de sueño. Si el problema es grave suele recurrirse a cirugía. Es más habitual en hombres, en especial, con sobrepeso. Los expertos señalan la importancia de detectarla a tiempo para que no haya complicaciones. Las personas que roncan mucho, que se levantan con mucha frecuencia a orinar de noche y se sienten fatigados durante el día puede que estén padeciendo este trastorno.

Las pesadillas pueden acabar convirtiéndose en un trastorno. La American Sleep Association (ASA) señalan al estrés, la privación del sueño y algunos medicamentos los principales causantes de este desorden, que provoca temor a dormir. Aunque no hay un tratamiento específico, los psicoterapeutas suelen trabajar especialmente con técnicas que redundan en la remisión de los efectos que un recuerdo traumático puede provocar en el paciente. A veces basta con ir a la cama a la hora adecuada o tomarse un baño relajante cada día.

Mientras las pesadillas suelen darse en la fase REM del sueño, otro trastorno, el provocado por el terror nocturno (o terrores del sueño), se da en los primeros minutos del sueño, generalmente cuando el que lo padece acaba de dormirse. Quienes lo sufren llegan a incorporarse en la cama con los ojos abiertos y gritando, incluso suelen correr por la casa dormidos mientras continúan gritando. Esto suele durar entre 10 y 15 minutos, tras lo cual el individuo vuelve a un sueño calmado. Es más frecuente en niños.

El sonambulismo es habitual entre un 15% de la población y este porcentaje aumenta entre los niños y entre aquellos que tienen familiares sonámbulos. Existen mitos sobre el sonambulismo. El más popular, el que no se les despierte, algo que no es peligroso para ellos en ningún modo. En 2003, la revista Molecular Psychiatry incidió en que el peligro estaba en lo contrario, dejarles seguir caminando, ya que el 20% de los que padecen este trastorno suelen sufrir caídas. ¿Un remedio? No existe uno como tal, aunque se aconseja evitar el estrés y respetar las horas de sueño.

La narcolepsia no es, para nada, tan habitual como el sonambulismo, aunque sí igual de llamativa para los expertos. Aún no se ha descubierto remedio para aquellas personas que se quedan dormidas durante las horas del día o sufren una cataplexia o parálisis momentánea consecuencia de una reacción emocional. No hay cura para quienes la padecen aunque sí tratamientos (planes de conducta sobre el sueño, estimulantes, antidepresivos…) para reducir lo más posible sus efectos.

Alucinaciones hipnagógicas. Se producen durante fases de sueño tempranas, durante la transición de la vigilia al sueño. Es muy común en personas con narcolepsia, pero también ocurre entre aquellos que pasan por épocas de poco descanso, estrés o depresión. Es una de las que más angustia provoca, pues el individuo que las padece ve figuras, escucha voces… En definitiva, muchos de los que sufren este trastorno creen ver fantasmas mientras tratan de dormir. Neil Kline, experto en sueño de la ASA, recomienda acudir al médico si estas alucinaciones van acompañadas de fatiga muscular y sensación de cansancio durante el día.

El síndrome de la cabeza explosiva se da en muy pocas personas, que experimentan, tras situaciones de estrés y fatiga extrema, la escucha de un sonido fortísimo que parece que proceda de su cabeza. En ocasiones, el uso del antidepresivo clomipramina ha resultado eficaz para tratar este extraño síndrome. Aunque no se conocen las causas exactas, lo que sí está descartado es que se asocie con una enfermedad grave.

Otro síndrome, más habitual sobre todo en personas mayores, es el de la piernas inquietas que, como su nombre indica, viene provocado por el movimiento por el impulso irrefrenable de mover las extremidades inferiores. Técnicas de relajación muscular y tranquilizantes suelen solucionar el problema.

La parálisis de los músculos voluntarios se produce durante la fase de sueño REM. Ésta puede persistir incluso cuando la persona se ha despertado. En ocasiones puede acompañarse de alucinaciones y de sensaciones como de ahogo u opresión, como recogió en 1999 un estudio publicado en el Journal of Sleep Research. Este síndrome ha dado lugar a muchas leyendas en el folclore de algunas culturas como la china o la mexicana, donde se asocia a presencias del otro mundo. Algunos expertos también coinciden en que es esto lo que en realidad padecen los que creen haber sido abducidos por extraterrestres.

Aumento entre los más pequeños

El déficit de sueño que padecen los niños en la sociedad actual está provocando en los últimos años un aumento en la prevalencia de los trastornos del sueño en la población infantil, según ha señalado el doctor Gonzalo Pin, coordinador de la Unidad Valenciana del Hospital Quirón, en el marco de la III Jornada sobre Avances en Medicina del Sueño celebrada en Valencia.

Al respecto, explica que las parasomnias nocturnas son comportamientos involuntarios y anormales que ocurren durante el sueño y disminuyen su calidad. Las más habituales suelen ser, el sonambulismo, los terrores nocturnos, las pesadillas, el bruxismo, los movimientos periódicos y rítmicos y los soliloquios.

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