Un ciudadano chino que supuestamente había sido asesinado ha reaparecido en su ciudad natal después de diez años, despertando las sospechas sobre la posibilidad de que la Policía torturase a un hombre para que confesase ser su asesino, informaron este domingo medios estatales chinos.

Zhao Zhensheng, el supuesto agresor, ha cumplido ya diez de los 29 años de sentencia tras confesarse como asesino de Zhao Zuohui en una pelea a machetazos en la provincia de Henan (centro de China). Un año después de aquella disputa, fue hallado en aquella localidad un cuerpo decapitado. Zhao fue arrestado y poco después confesó el asesinato.

La víctima, Zhao Zuohui, reapareció en este pueblo el pasado 2 de mayo, declarando que había huido después de la pelea porque temía reencontrarse con su agresor. Las condenas que se emiten en las cortes chinas dependen de las confesiones, lo que motiva a la Policía a usar la fuerza para conseguir una declaración.

Sospechas de tortura

En el último año, una serie de muertes de sospechosos custodiados por la Policía ha despertado la preocupación de los sectores reformistas del país y han obligado al ministerio de Justicia a establecer un mayor control en los centros de detención. El hermano del acusado aseguró a un diario local que la Policía había obligado a Zhao a beber agua picante y que encendieron fuegos artificiales sobre su cabeza para forzar su confesión.