El científico asturiano Amador Menéndez Velázquez logra en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la mayor eficacia en la captura de energía solar, llegando al 81 por ciento, lo que la convierte en la más alta alcanzada hasta la fecha.

Menéndez Velázquez desarrolla su investigación dentro del equipo multidisciplicar del departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación del MIT integrado también por C. L. Mulder (Holanda), P. D. Reusswig (Estados Unidos), H. Kim (China), C. Rotschild (Israel) y M. A. Baldo (Australia), director del Grupo de Semiconductores Blandos del MIT.

Según indicó el científico asturiano en declaraciones a Europa Press, con este proyecto han logrado un "significativo avance" al aumentar en un 16 por ciento la eficiencia de captura de la radiación (trapping efficiency) que ahora se sitúa en un 81 por ciento.

Para alcanzar esta eficacia, el equipo emplea una nueva tecnología basada en 'pinturas fotovoltaicas' —tintes nanoestructurados— que actúan como "guía de ondas" al depositarlos sobre la superficie de un cristal, captando la luz solar y redirigiéndola hacia los extremos. De este modo, se consigue concentrar e incrementar la cantidad de radiación solar en una pequeña superficie, donde "una sola celda fotovoltaica la convertiría entonces en electricidad", explicó el químico asturiano.

Asimismo, frente a los concentradores solares convencionales, "la nueva tecnología no precisa de un costoso procedimiento de seguimiento del Sol", resaltó el científico del ITMA-CINN que ingresó en el MIT hace seis meses tras recibir el I Premio de Investigación Aplicada de la Fundación Universidad de Oviedo (FUO).

Según Menéndez, otro de los aspectos novedosos de la investigación es que estos cristales pueden recoger no sólo la radiación que llega directamente del Sol, sino también la radiación difusa, "lo que posibilita su uso en días nublados o condiciones climatológicas adversas" y facilitan además "la integración arquitectónica", pudiendo incluso emplear las ventanas de la viviendas "a modo de centrales eléctricas".

Igualmente, resaltó que los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos actuales, como el IPAD, "cada vez incorporan mayor superficie de cristal y por ello también podrían beneficiarse de esta tecnología". Ese será otro de los retos a abordar por Amador Menéndez, que prolongará su estancia en el MIT.

Tecnología análoga a las antenas de cooper

Dentro de la investigación, los científicos han diseñado una tecnología que es "en cierto modo un análogo molecular de la tecnología desarrollada por Martin Cooper, inventor del teléfono móvil y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009", dijo Menéndez Velázquez, quien también ha sido miembro del jurado del galardón.

"Martin Cooper ha desarrollado las antenas inteligentes, que sirven para que cuando dos usuarios hablen por un teléfono móvil se teja una especie de hilo virtual por el cual viajan nuestras conversaciones. Al ser una emisión lineal y no en todas las direcciones, se evitan interferencias y mejora la eficiencia, y son también la base de la Internet inalámbrica de largo alcance", reseñó.

De esta forma, indicó que en su investigación se emplean unas moléculas alineadas por un procedimiento indirecto, que actúan "a modo de antenas que capturan y remiten en otra dirección la radiación proveniente del Sol". Para que esta emisión sea "inteligente" se utilizan moléculas de aspecto alargado, alineadas perpendicularmente sobre el cristal consiguiendo así "que la luz emitida viaje paralelamente a la superficie del cristal y llegue a los extremos, evitando que escape por las caras del mismo", dijo.

Amador Menéndez Velázquez resaltó que el sistema de transporte de luz guarda también "cierta analogía con la fibra óptica", aunque el proceso es más complejo ya que se deben utilizar materiales transparentes en todo momento, pues no sólo hay que guiar a la luz, sino también atraparla.

"Pero esta transparencia es un blanco de posibles fugas de la luz capturada, las cuales se evitan mediante las mencionadas antenas moleculares inteligentes", dijo añadiendo que "mediante las mismas también es posible escalar y aumentar el tamaño de las ventanas o 'displays' fotovoltaicos, sin sacrificar su eficiencia". "Este es otro de los grandes logros y un paso clave a la hora de trasladar la tecnología desde los laboratorios al mercado", concluyó el científico asturiano.

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