"Proponemos que se realice una encuesta exhaustiva porque quienes conocen mejor los problemas de la estación son quienes utilizan sus servicios, y así podrán expresar su opinión sobre los fallos existentes y aportar sugerencias, alternativas y propuestas para solventarlos", precisa Fuster.

A su parecer "muchos de los problemas se derivan de la concepción megalómana de un proyecto que ha ganado premios arquitectónicos pero que, desde luego, jamás optará a los de comodidad". Sin embargo, estima que "los problemas de modelo y diseño no deberían ser un impedimento insalvable y se pueden hacer muchas cosas para mejorar la eficiencia y la funcionalidad de la estación de ferrocarril y autobuses".

Así, Fuster entiende que habría que mejorar la mala señalización y adoptar soluciones para facilitar recorrer las grandes distancias de un punto a otro de la estación, "desplazamientos que se complican para personas de edad avanzada, con problemas de movilidad o cargadas con maletas", explica el diputado de CHA. También habría que mejorar los espacios vacíos o la deficiente iluminación, colocar marquesinas ahora ausentes, resolver definitivamente los problemas de calefacción y de refrigeración, reparar suelos agrietados, baldosas rotas y goteras recurrentes, propone Fuster.

El Ministerio de Fomento, a través de ADIF, es el responsable de la estación del AVE y ferrocarril convencional, y el Gobierno de Aragón el titular y responsable de la estación de autobuses, y copartícipe de la sociedad explotadora por lo que Fuster insiste en que "es hora de que se pongan ya las pilas y completen una instalación que costó la friolera de 240 millones y que no obstante no es bien valorada por la ciudadanía precisamente porque no se han resuelto los detalles para hacerla más cómoda y accesible y de uso sencillo e intuitivo".

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